
Bianco di Torgiano 'Torre di Giano' Lungarotti 2024
Torre di Giano di Lungarotti es un vino blanco ligero y afrutado que expresa el territorio de Torgiano. Se obtiene de una mezcla de Grechetto, Vermentino y Trebbiano afinados en acero durante algunos meses. Notas fragantes de fruta blanca y cítricos animan un sorbo fresco, seco y muy delicado
El Torre di Giano de Lungarotti es un blanco fresco y jugoso, que hace de la extrema bebibilidad su punto fuerte. La bodega Lungarotti, fundada en 1962 por Giorgio Lungarotti, siempre ha sido sinónimo de calidad y constancia en el nivel de los vinos producidos, así como una de las más reconocidas en todo el panorama vitivinícola italiano. Una imponente finca de 250 hectáreas con viñedos dislocados entre Torgiano y Montefalco, con un ojo siempre puesto en la sostenibilidad y la biodiversidad, además de la valorización de las variedades autóctonas intercaladas con vides de Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Pinot Grigio. Una amplia gama de productos, que satisfacen todos los gustos, abarcando desde expresiones más simples y bebibles hasta otras más complejas y aptas para el envejecimiento.
El blanco Torre di Giano proviene de un coupage de Vermentino, Trebbiano y Grechetto con viñedos cultivados en suelos arcillosos. Un vino fresco y ligero, que se produce tras una cuidadosa selección de los racimos en la viña, seguida de despalillado y uso exclusivamente del mosto flor para la fermentación. La criomaceración en acero permite extraer en frío los aromas más frescos de la uva, y es seguida de un afinamiento en los mismos recipientes. Después de una brevísima pausa en vidrio, el líquido se pone a la venta.
El vino Torre di Giano se presenta en la copa con un color amarillo pálido tenue, bordeado por reflejos verdosos. La nariz es desde el principio extremadamente vibrante y afrutada, y despliega notas de cítricos, entre los que destaca el lima, además de fruta fresca de pulpa blanca. En segundo lugar, emergen las flores blancas y una refrescante vena balsámica. Sorbo ágil y jugoso, tiene la capacidad de deslizarse por el paladar e invitar inmediatamente a un nuevo sorbo, gracias a una estructura ligera avivada por frescura y salinidad. Un vino cotidiano bellísimo, adecuado para aperitivos o para delicados platos de pescado como carpaccios o pescados blancos poco condimentados.

