Argiolas
Argiolas es una célebre bodega de Serdiana, un verdadero referente del panorama enológico sardo y símbolo que encarna el espíritu de la isla. La historia de la familia, que ha llegado a la tercera generación de trabajo en el viñedo, se fusiona con el espléndido territorio colinar donde se encuentra la bodega: una campiña rica en sol y viento, salpicada de pequeñas iglesias medievales y tradiciones por proteger. En 1906 nace el patriarca Antonio, que fue el primero en plantar las primeras hileras en medio de tierras cultivadas desde hace siglos por olivares, campos y frutales. Poco a poco une las diversas vides y crea un pequeño patrimonio agrícola. Los Argiolas, obstinados y soñadores, continuaron invirtiendo en su negocio, ampliando sus posesiones. È el comienzo de una larga historia de éxito, que aún hoy es guiada por los nietos con el mismo deseo y entusiasmo de su fundador. La receta es siempre la misma: tradición y pasión que se transmite de padre a hijo.
Argiolas es un pionero de la experimentación, famoso por la creación de un viñedo con 560 biotipos de variedades autóctonas sardas. Las vides se se extienden desde las colinas del Parteolla hasta el Sulcis, algunos de los cuales se cultivan en pie franco y siempre respetando la sostenibilidad del territorio, una verdadera misión junto con el factor calidad. El territorio de Serdiana es sin duda el más querido por la familia, donde se encuentra el pueblo de Sibiola, siempre famoso por su producción agrícola. Además de esta histórica finca, hay otras cuatro, tres en la zona del Trexenta y una del Sulcis, todas caracterizadas por paisajes inmaculados, vides autóctonas y territorios históricos.
La bodega Argiolas produce más de 2 millones de botellas anuales, pero es realmente difícil de creer… Difícil porque la calidad es siempre extremadamente alta, basta pensar en el Turriga, vino tinto legendario, elegante y de gran estructura, ineludible en los mejores restaurantes del mundo, o en el excelente Korem, todos frutos de la atención de un gran enólogo como Mariano Murru y de la colaboración de la gran firma Giacomo Tachis. No hay que olvidar también la etiqueta Senes que rinde homenaje a los centenarios presentes en la isla, como el gran Antonio, que falleció a la edad de 102 años, a quien se le dedicó una botella única y histórica, el passito rosso Antonio 100 en honor a sus cien años. El resultado son vinos mediterráneos genuinos, típicos, vibrantes, llenos de energía y frescura, como un chapuzón en el mar de Cerdeña.
Argiolas es una célebre bodega de Serdiana, un verdadero referente del panorama enológico sardo y símbolo que encarna el espíritu de la isla. La historia de la familia, que ha llegado a la tercera generación de trabajo en el viñedo, se fusiona con el espléndido territorio colinar donde se encuentra la bodega: una campiña rica en sol y viento, salpicada de pequeñas iglesias medievales y tradiciones por proteger. En 1906 nace el patriarca Antonio, que fue el primero en plantar las primeras hileras en medio de tierras cultivadas desde hace siglos por olivares, campos y frutales. Poco a poco une las diversas vides y crea un pequeño patrimonio agrícola. Los Argiolas, obstinados y soñadores, continuaron invirtiendo en su negocio, ampliando sus posesiones. È el comienzo de una larga historia de éxito, que aún hoy es guiada por los nietos con el mismo deseo y entusiasmo de su fundador. La receta es siempre la misma: tradición y pasión que se transmite de padre a hijo.
Argiolas es un pionero de la experimentación, famoso por la creación de un viñedo con 560 biotipos de variedades autóctonas sardas. Las vides se se extienden desde las colinas del Parteolla hasta el Sulcis, algunos de los cuales se cultivan en pie franco y siempre respetando la sostenibilidad del territorio, una verdadera misión junto con el factor calidad. El territorio de Serdiana es sin duda el más querido por la familia, donde se encuentra el pueblo de Sibiola, siempre famoso por su producción agrícola. Además de esta histórica finca, hay otras cuatro, tres en la zona del Trexenta y una del Sulcis, todas caracterizadas por paisajes inmaculados, vides autóctonas y territorios históricos.
La bodega Argiolas produce más de 2 millones de botellas anuales, pero es realmente difícil de creer… Difícil porque la calidad es siempre extremadamente alta, basta pensar en el Turriga, vino tinto legendario, elegante y de gran estructura, ineludible en los mejores restaurantes del mundo, o en el excelente Korem, todos frutos de la atención de un gran enólogo como Mariano Murru y de la colaboración de la gran firma Giacomo Tachis. No hay que olvidar también la etiqueta Senes que rinde homenaje a los centenarios presentes en la isla, como el gran Antonio, que falleció a la edad de 102 años, a quien se le dedicó una botella única y histórica, el passito rosso Antonio 100 en honor a sus cien años. El resultado son vinos mediterráneos genuinos, típicos, vibrantes, llenos de energía y frescura, como un chapuzón en el mar de Cerdeña.






















