Alvear
Fundada en 1729 en Montilla por Diego de Alvear y Escalera, Bodegas Alvear es una de las más antiguas bodegas de Andalucía. En tres siglos de historia, la bodega se ha consolidado a nivel nacional e internacional y ha visto sucederse ocho generaciones de la familia Alvear, cada una de las cuales ha contribuido a modernizar los medios y técnicas disponibles, manteniendo un enfoque en la variedad autóctona Pedro Ximénez. Un miembro muy importante de la familia fue Diego de Alvear y Ponce de León, quien unió a su pasión vitivinícola su compromiso militar y político. Encontró en el argentino Capataz Billanueva un fiel asistente, que solía marcar con sus iniciales las mejores barricas de todo el territorio de la Sierra de Montilla, dando así vida al “estilo Alvear”, un estilo hecho de calidad homogénea. Actualmente, Bodegas Alvear es propiedad de más de 50 socios descendientes de la familia, con los primos Fernando Giménez-Alvear y María Alvear dirigiendo la gestión.
El parque de viñedos de Alvear, inmerso entre colinas suaves y pendientes, se extiende por 300 hectáreas en la zona de la Sierra de Montilla y presenta la cultivación predominante de Pedro Ximénez. En esta área hay dos tipos principales de suelo: el albariza, con sus tierras blancas muy calcáreas, y el ruedo, caracterizado por un color rojo debido a la abundancia de óxido de hierro. El clima de la Sierra de Montilla se caracteriza por fuertes oscilaciones térmicas entre el día y la noche, un factor que favorece una óptima maduración de las uvas. En las versiones ‘Fino’ y ‘Amontillado’, los vinos se maduran en barricas vacías bajo el característico velo de las levaduras flor, que confiere sensaciones organolépticas únicas. En cambio, en la tipología ‘Oloroso’, el velo flor no puede desarrollarse ya que el proceso de fuerte fortificación impide la proliferación de estas levaduras particulares. Finalmente, para la producción del jerez ‘Pedro Ximénez’, orgullo de la bodega, los racimos de la variedad homónima se recogen y se dejan secar al sol, con los envejecimientos que se realizan en pequeñas barricas de roble según el tradicional sistema “Criaderas y Soleras”, que incluye también añadas centenarias.
Los de la bodega Alvear son vinos sorprendentes, cargados de historia y tradición, capaces de encerrar la esencia de un territorio único.
Fundada en 1729 en Montilla por Diego de Alvear y Escalera, Bodegas Alvear es una de las más antiguas bodegas de Andalucía. En tres siglos de historia, la bodega se ha consolidado a nivel nacional e internacional y ha visto sucederse ocho generaciones de la familia Alvear, cada una de las cuales ha contribuido a modernizar los medios y técnicas disponibles, manteniendo un enfoque en la variedad autóctona Pedro Ximénez. Un miembro muy importante de la familia fue Diego de Alvear y Ponce de León, quien unió a su pasión vitivinícola su compromiso militar y político. Encontró en el argentino Capataz Billanueva un fiel asistente, que solía marcar con sus iniciales las mejores barricas de todo el territorio de la Sierra de Montilla, dando así vida al “estilo Alvear”, un estilo hecho de calidad homogénea. Actualmente, Bodegas Alvear es propiedad de más de 50 socios descendientes de la familia, con los primos Fernando Giménez-Alvear y María Alvear dirigiendo la gestión.
El parque de viñedos de Alvear, inmerso entre colinas suaves y pendientes, se extiende por 300 hectáreas en la zona de la Sierra de Montilla y presenta la cultivación predominante de Pedro Ximénez. En esta área hay dos tipos principales de suelo: el albariza, con sus tierras blancas muy calcáreas, y el ruedo, caracterizado por un color rojo debido a la abundancia de óxido de hierro. El clima de la Sierra de Montilla se caracteriza por fuertes oscilaciones térmicas entre el día y la noche, un factor que favorece una óptima maduración de las uvas. En las versiones ‘Fino’ y ‘Amontillado’, los vinos se maduran en barricas vacías bajo el característico velo de las levaduras flor, que confiere sensaciones organolépticas únicas. En cambio, en la tipología ‘Oloroso’, el velo flor no puede desarrollarse ya que el proceso de fuerte fortificación impide la proliferación de estas levaduras particulares. Finalmente, para la producción del jerez ‘Pedro Ximénez’, orgullo de la bodega, los racimos de la variedad homónima se recogen y se dejan secar al sol, con los envejecimientos que se realizan en pequeñas barricas de roble según el tradicional sistema “Criaderas y Soleras”, que incluye también añadas centenarias.
Los de la bodega Alvear son vinos sorprendentes, cargados de historia y tradición, capaces de encerrar la esencia de un territorio único.


