Saltar al contenido principal

Attanasio

La bodega Attanasio es una pequeña realidad que ha sabido afirmarse en el panorama vitivinícola de Manduria por un enfoque virtuoso y artesanal, del cual nacen importantes y robustas interpretaciones de Primitivo según un estilo intenso, auténtico y territorial, adherido a las tradiciones más antiguas del terroir manduriano. Junto a la figura carismática del viticultor Giuseppe Attanasio, hoy gestiona la actividad su hijo Luca, acompañado por su hermano Alessandro, en un clima dictado por la pasión y el deseo de dar a conocer al mundo la excelencia vinícola de su tierra.

Los viñedos de la familia Attanasio se extienden por poco más de 7 hectáreas en los terrenos arcillosos del agro de Manduria, compuestos por tierras rojas y negras. Las vinas cultivadas en alberello pugliese tienen una edad comprendida entre los 40 y 60 años y garantizan en cada cosecha frutos sanos, intensos y de alta calidad. Los trabajos en el viñedo se reducen al mínimo, para salvaguardar el equilibrio ambiental, y los tratamientos de cobre y azufre son los únicos pesticidas utilizados. En la bodega las vinificaciones se llevan a cabo en la tradición, con maceraciones medio-largas y con un toque de modernidad representado por las barricas, utilizadas para largos afinamientos que, en el caso de las reservas, pueden alcanzar los 36 meses.

Los vinos Attanasio son expresiones robustas y austeras de la tradición pugliese. La concentración aromática, el alto contenido alcohólico y el ligero residuo azucarado que caracterizan los vinos Primitivo más intensos contribuyen de manera admirable a conferir espesor y profundidad a la cata sin pesarlo. La bebida resulta de hecho siempre equilibrada, armónica y elegante, además de riquísima y articulada, capaz de satisfacer plenamente a los amantes de esa intensidad plena, cálida y generosa típica de los grandes tintos del sur de Italia, destinados a durar en el tiempo y a evolucionar positivamente en botella durante décadas.

La bodega Attanasio es una pequeña realidad que ha sabido afirmarse en el panorama vitivinícola de Manduria por un enfoque virtuoso y artesanal, del cual nacen importantes y robustas interpretaciones de Primitivo según un estilo intenso, auténtico y territorial, adherido a las tradiciones más antiguas del terroir manduriano. Junto a la figura carismática del viticultor Giuseppe Attanasio, hoy gestiona la actividad su hijo Luca, acompañado por su hermano Alessandro, en un clima dictado por la pasión y el deseo de dar a conocer al mundo la excelencia vinícola de su tierra.

Los viñedos de la familia Attanasio se extienden por poco más de 7 hectáreas en los terrenos arcillosos del agro de Manduria, compuestos por tierras rojas y negras. Las vinas cultivadas en alberello pugliese tienen una edad comprendida entre los 40 y 60 años y garantizan en cada cosecha frutos sanos, intensos y de alta calidad. Los trabajos en el viñedo se reducen al mínimo, para salvaguardar el equilibrio ambiental, y los tratamientos de cobre y azufre son los únicos pesticidas utilizados. En la bodega las vinificaciones se llevan a cabo en la tradición, con maceraciones medio-largas y con un toque de modernidad representado por las barricas, utilizadas para largos afinamientos que, en el caso de las reservas, pueden alcanzar los 36 meses.

Los vinos Attanasio son expresiones robustas y austeras de la tradición pugliese. La concentración aromática, el alto contenido alcohólico y el ligero residuo azucarado que caracterizan los vinos Primitivo más intensos contribuyen de manera admirable a conferir espesor y profundidad a la cata sin pesarlo. La bebida resulta de hecho siempre equilibrada, armónica y elegante, además de riquísima y articulada, capaz de satisfacer plenamente a los amantes de esa intensidad plena, cálida y generosa típica de los grandes tintos del sur de Italia, destinados a durar en el tiempo y a evolucionar positivamente en botella durante décadas.

Attanasio
Intensidad, potencia y estructura: la verdadera tradición del Primitivo de Manduria