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Aurete

La bodega Aurete vio la luz en 2016 gracias a tres amigos, que decidieron transformar su pasión por el vino en una verdadera actividad profesional. Desde el principio se eligió una filosofía orientada a la producción de un vino artesanal y genuino, capaz de realzar el territorio de Esperia, una zona que puede presumir de una tradición milenaria en el campo de la viticultura. Las viñas se encuentran al pie de los primeros relieves de los Monti Aurunci, cerca de Monticelli. El área goza de un microclima muy particular, influenciado por las brisas marinas que suben desde el golfo de Gaeta y por las temperaturas más frescas y continentales del interior montañoso. En la antigüedad, la región era conocida como Caecubus Ager Formianum y ya era famosa en tiempos de los romanos por la excelente calidad de sus vinos.

Desde un punto de vista geológico, esta zona del bajo Lazio fue generada por eventos tectónicos que llevaron a la superficie antiguas formaciones rocosas ricas en fenómenos kársticos, como cuevas y dolinas. La composición de los suelos está constituida por rocas calcáreas cubiertas de tierras ricas en sustancias minerales, en particular hierro y magnesio. Se trata de suelos pobres y drenantes, muy adecuados para la viticultura. La propiedad se extiende sobre una superficie de cuatro hectáreas, divididas en diferentes parcelas: Aurete, Via Romana y Cariano. Entre las hileras se encuentran 19 variedades históricamente cultivadas en estas tierras, entre ellas el Raspato negro y la Reale bianca. La bodega también alberga viejas viñas, en particular una viña prefiloxera de Raspato negro y otras uvas autóctonas, que tiene más de 180 años y constituye un valioso recuerdo histórico del territorio. En el viñedo Aurete, también hay antiguas vides injertadas en los árboles, según la costumbre etrusca.

La filosofía empresarial se inspira en principios de sostenibilidad y respeto por la naturaleza, con el fin de producir uvas genuinas y saludables. Por esta razón, en la viña se adoptan los principios de la biodinámica. Se presta especial atención a la vitalidad de los suelos y a la presencia de humus. Para los tratamientos en la viña se utilizan solo cobre, azufre, cuerno de estiércol y cornosilice, con

La bodega Aurete vio la luz en 2016 gracias a tres amigos, que decidieron transformar su pasión por el vino en una verdadera actividad profesional. Desde el principio se eligió una filosofía orientada a la producción de un vino artesanal y genuino, capaz de realzar el territorio de Esperia, una zona que puede presumir de una tradición milenaria en el campo de la viticultura. Las viñas se encuentran al pie de los primeros relieves de los Monti Aurunci, cerca de Monticelli. El área goza de un microclima muy particular, influenciado por las brisas marinas que suben desde el golfo de Gaeta y por las temperaturas más frescas y continentales del interior montañoso. En la antigüedad, la región era conocida como Caecubus Ager Formianum y ya era famosa en tiempos de los romanos por la excelente calidad de sus vinos.

Desde un punto de vista geológico, esta zona del bajo Lazio fue generada por eventos tectónicos que llevaron a la superficie antiguas formaciones rocosas ricas en fenómenos kársticos, como cuevas y dolinas. La composición de los suelos está constituida por rocas calcáreas cubiertas de tierras ricas en sustancias minerales, en particular hierro y magnesio. Se trata de suelos pobres y drenantes, muy adecuados para la viticultura. La propiedad se extiende sobre una superficie de cuatro hectáreas, divididas en diferentes parcelas: Aurete, Via Romana y Cariano. Entre las hileras se encuentran 19 variedades históricamente cultivadas en estas tierras, entre ellas el Raspato negro y la Reale bianca. La bodega también alberga viejas viñas, en particular una viña prefiloxera de Raspato negro y otras uvas autóctonas, que tiene más de 180 años y constituye un valioso recuerdo histórico del territorio. En el viñedo Aurete, también hay antiguas vides injertadas en los árboles, según la costumbre etrusca.

La filosofía empresarial se inspira en principios de sostenibilidad y respeto por la naturaleza, con el fin de producir uvas genuinas y saludables. Por esta razón, en la viña se adoptan los principios de la biodinámica. Se presta especial atención a la vitalidad de los suelos y a la presencia de humus. Para los tratamientos en la viña se utilizan solo cobre, azufre, cuerno de estiércol y cornosilice, con

Aurete
La antigua tradición de los vinos laziales