Barley
Acortar las distancias entre el mundo del vino y el de la cerveza, entre uvas y malta, entre racimos y lúpulos.
La Cervecería Barley nace con este deseo, ya ampliamente realizado, en 2006 por voluntad de Nicola Perra, uno de los maestros cerveceros más influyentes y aclamados a nivel europeo, junto a su cuñado y amigo Isidoro Mascia, genio de los números y de la contabilidad. Estamos en Maracalagonis, en el sur de Cerdeña, en la provincia de Cagliari, un pueblo que cuenta con poco menos de 8000 habitantes y una cervecería que se ha convertido en icónica a nivel nacional e internacional. En poco tiempo, la cervecería Barley se ha consolidado como una realidad pionera y de vanguardia, punto de referencia del único estilo cervecero italiano al cien por cien: las Italian Grape Ale. Por primera vez en la edición 2015 de las Beer Style Guidelines aparece la entrada 'Italian Style' en referencia a las IGA, pero pronto nos damos cuenta de lo difícil que es circunscribir la creatividad de los cerveceros italianos en preceptos claros y distintos. Se parte de la premisa de que las IGA son cervezas elaboradas con la adición de uva, no importa si empleada como fruto, mosto o prensada, si utilizada en ebullición, en fermentación o en maduración: el mundo de la cerveza debe abrazar el del vino y viceversa.
La Cervecería Barley hasta hoy produce 12 etiquetas diferentes, divididas en siete para la línea 'clásica', nacida con la voluntad de dar vida a cervezas de alto nivel cualitativo, ejemplo de limpieza, refinamiento y gusto, y en nueve Italian Grape Ale que pertenecen a la gama 'BB', enriquecidas por el uso de siete variedades autóctonas de Cerdeña como Cannonau, Vermentino, Moscato, Nasco, Nuragus y Malvasia. Barley ha llegado a producir 1200 hectolitros de cerveza al año, manteniendo siempre fe a una 'cuidado y atención por las materias primas del territorio' como afirma la Guía de Cervezas de Italia de Slow Food 2019 que le otorga por quinta vez consecutiva el premio 'chiocciola', el máximo reconocimiento para una cervecería, únicos en recibirlo en Cerdeña. Todas las cervezas son no pasteurizadas, no filtradas y refermentadas en botella, una metodología que permite mantener vivos y cambiantes los sabores y los aromas del líquido embotellado.
Acortar las distancias entre el mundo del vino y el de la cerveza, entre uvas y malta, entre racimos y lúpulos.
La Cervecería Barley nace con este deseo, ya ampliamente realizado, en 2006 por voluntad de Nicola Perra, uno de los maestros cerveceros más influyentes y aclamados a nivel europeo, junto a su cuñado y amigo Isidoro Mascia, genio de los números y de la contabilidad. Estamos en Maracalagonis, en el sur de Cerdeña, en la provincia de Cagliari, un pueblo que cuenta con poco menos de 8000 habitantes y una cervecería que se ha convertido en icónica a nivel nacional e internacional. En poco tiempo, la cervecería Barley se ha consolidado como una realidad pionera y de vanguardia, punto de referencia del único estilo cervecero italiano al cien por cien: las Italian Grape Ale. Por primera vez en la edición 2015 de las Beer Style Guidelines aparece la entrada 'Italian Style' en referencia a las IGA, pero pronto nos damos cuenta de lo difícil que es circunscribir la creatividad de los cerveceros italianos en preceptos claros y distintos. Se parte de la premisa de que las IGA son cervezas elaboradas con la adición de uva, no importa si empleada como fruto, mosto o prensada, si utilizada en ebullición, en fermentación o en maduración: el mundo de la cerveza debe abrazar el del vino y viceversa.
La Cervecería Barley hasta hoy produce 12 etiquetas diferentes, divididas en siete para la línea 'clásica', nacida con la voluntad de dar vida a cervezas de alto nivel cualitativo, ejemplo de limpieza, refinamiento y gusto, y en nueve Italian Grape Ale que pertenecen a la gama 'BB', enriquecidas por el uso de siete variedades autóctonas de Cerdeña como Cannonau, Vermentino, Moscato, Nasco, Nuragus y Malvasia. Barley ha llegado a producir 1200 hectolitros de cerveza al año, manteniendo siempre fe a una 'cuidado y atención por las materias primas del territorio' como afirma la Guía de Cervezas de Italia de Slow Food 2019 que le otorga por quinta vez consecutiva el premio 'chiocciola', el máximo reconocimiento para una cervecería, únicos en recibirlo en Cerdeña. Todas las cervezas son no pasteurizadas, no filtradas y refermentadas en botella, una metodología que permite mantener vivos y cambiantes los sabores y los aromas del líquido embotellado.


