Buscemi Gaspare
Gaspare Buscemi es un verdadero artesano del vino que gestiona una finca en la localidad de Zegla cerca de Cormons, a pocos pasos de la frontera eslovena. Su vida en el mundo del vino comienza con un diploma en la Escuela de Enología de Conegliano, seguido de un período de colaboraciones con bodegas de la Marca Trevigiana. La curiosidad por explorar otros territorios lo lleva a Friuli, donde se convierte en director técnico del Consorcio del Collio. Su carrera profesional como enólogo continúa con consultorías en muchas importantes bodegas de Valle d'Aosta, Piemonte, Liguria, Emilia, Toscana, Lazio, Islas Eolias y Friuli Venezia Giulia. Después de haber acumulado una vasta experiencia y un profundo conocimiento de las realidades más importantes del vino italiano, en 1982 decide crear su propia bodega en Friuli.
Su filosofía está ligada a la redescubierta y valorización de las costumbres más antiguas de la cultura campesina, para recuperar un relación artesanal con el mundo del vino, comenzando desde la tierra y la viña. Según su visión, un verdadero vino del territorio debe expresar los valores originales del lugar de producción, lejos de cualquier estandarización y de cualquier riesgo de deriva industrial. El vino artesanal debe ser producido de la viña y del trabajo del hombre, con la mínima intervención tecnológica. Gaspare Buscemi siempre ha sido un convencido defensor de una enología simple y lo más natural posible, sin uso de aditivos y con un mínimo recurso a la sulfitos. Siempre ha buscado realizar vinos sanos y genuinos, capaces de expresar de manera sincera el terroir para durar en el tiempo. La longevidad del vino siempre ha sido una prerrogativa de su producción.
Para alcanzar estos resultados es ante todo necesario partir de un trabajo cuidadoso en la viña, con la intención de producir uvas de alta calidad. Trabajos y vendimias manuales, cuidadas con atención para poder tener la máxima expresión aromática de las uvas. Sus vinos son una simple traducción en botella de racimos maduros, que preservan las mejores características varietales de las distintas variedades de uva. Son vinos excelentes para degustar jóvenes, pero que adquieren un encanto particular con el envejecimiento, gracias al desarrollo de intensos y matizados aromas terciarios, que enriquecen los aromas y los perfumes.
Gaspare Buscemi es un verdadero artesano del vino que gestiona una finca en la localidad de Zegla cerca de Cormons, a pocos pasos de la frontera eslovena. Su vida en el mundo del vino comienza con un diploma en la Escuela de Enología de Conegliano, seguido de un período de colaboraciones con bodegas de la Marca Trevigiana. La curiosidad por explorar otros territorios lo lleva a Friuli, donde se convierte en director técnico del Consorcio del Collio. Su carrera profesional como enólogo continúa con consultorías en muchas importantes bodegas de Valle d'Aosta, Piemonte, Liguria, Emilia, Toscana, Lazio, Islas Eolias y Friuli Venezia Giulia. Después de haber acumulado una vasta experiencia y un profundo conocimiento de las realidades más importantes del vino italiano, en 1982 decide crear su propia bodega en Friuli.
Su filosofía está ligada a la redescubierta y valorización de las costumbres más antiguas de la cultura campesina, para recuperar un relación artesanal con el mundo del vino, comenzando desde la tierra y la viña. Según su visión, un verdadero vino del territorio debe expresar los valores originales del lugar de producción, lejos de cualquier estandarización y de cualquier riesgo de deriva industrial. El vino artesanal debe ser producido de la viña y del trabajo del hombre, con la mínima intervención tecnológica. Gaspare Buscemi siempre ha sido un convencido defensor de una enología simple y lo más natural posible, sin uso de aditivos y con un mínimo recurso a la sulfitos. Siempre ha buscado realizar vinos sanos y genuinos, capaces de expresar de manera sincera el terroir para durar en el tiempo. La longevidad del vino siempre ha sido una prerrogativa de su producción.
Para alcanzar estos resultados es ante todo necesario partir de un trabajo cuidadoso en la viña, con la intención de producir uvas de alta calidad. Trabajos y vendimias manuales, cuidadas con atención para poder tener la máxima expresión aromática de las uvas. Sus vinos son una simple traducción en botella de racimos maduros, que preservan las mejores características varietales de las distintas variedades de uva. Son vinos excelentes para degustar jóvenes, pero que adquieren un encanto particular con el envejecimiento, gracias al desarrollo de intensos y matizados aromas terciarios, que enriquecen los aromas y los perfumes.


