Cantina Menegola
La cantina Menegola fue fundada recientemente, en 2006, por los hermanos Menegola, quienes hoy siguen las diversas fases del cultivo y la producción con amor y dedicación.
Desde su primera cosecha, esta pequeña bodega artesanal ha estado bajo los reflectores de la crítica enológica nacional, gracias a la indiscutible calidad de los vinos producidos en uno de los territorios más difíciles como la Valtellina. Una bodega capaz de convencer por la seriedad y la humildad que dedica a la promoción de las terrazas de la Valtellina y de la identidad vitivinícola local.
En las viñas de propiedad, Walter Menegola ha logrado con gradualidad añadir algunos microparcelas, logrando agrupar alrededor de 2 hectáreas, una situación más que rara en Valtellina. Esto porque Walter cree firmemente que la producción de grandes vinos ocurre exclusivamente en la viña: “solo preservando el estado de salud del viñedo y por lo tanto del fruto mismo se puede, después de años de reposo en bodega, saborear un vino capaz de transmitir esos valores y esas emociones a menudo inexplicables que solo la
naturaleza es capaz de darnos”.Una realidad nueva, pero capaz de sorprender desde el primer sorbo.
La cantina Menegola fue fundada recientemente, en 2006, por los hermanos Menegola, quienes hoy siguen las diversas fases del cultivo y la producción con amor y dedicación.
Desde su primera cosecha, esta pequeña bodega artesanal ha estado bajo los reflectores de la crítica enológica nacional, gracias a la indiscutible calidad de los vinos producidos en uno de los territorios más difíciles como la Valtellina. Una bodega capaz de convencer por la seriedad y la humildad que dedica a la promoción de las terrazas de la Valtellina y de la identidad vitivinícola local.
En las viñas de propiedad, Walter Menegola ha logrado con gradualidad añadir algunos microparcelas, logrando agrupar alrededor de 2 hectáreas, una situación más que rara en Valtellina. Esto porque Walter cree firmemente que la producción de grandes vinos ocurre exclusivamente en la viña: “solo preservando el estado de salud del viñedo y por lo tanto del fruto mismo se puede, después de años de reposo en bodega, saborear un vino capaz de transmitir esos valores y esas emociones a menudo inexplicables que solo la
naturaleza es capaz de darnos”.Una realidad nueva, pero capaz de sorprender desde el primer sorbo.


