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Feral

En el corazón de las Dolomitas italianas nace Feral, una joven startup innovadora que ha decidido explorar un territorio aún poco transitado en el panorama enogastronómico nacional: el de los fermentados botánicos sin alcohol, también llamados ‘proxy’. Fundada oficialmente en 2023 por Maddalena Zanoni, Sebastiano Pontalti y Andrea Frigerio, la realidad de Feral tiene como objetivo crear productos únicos, capaces de evocar las complejidades sensoriales del vino sin el uso de alcohol. La fermentería se encuentra entre Trento y Bolzano, en una zona históricamente vocacionada a la viticultura, y se distingue por un enfoque experimental y multidisciplinario, uniendo competencias provenientes del mundo de la microbiología, la gastronomía y la fermentación artesanal. La idea detrás del proyecto nació del deseo de redescubrir y valorar ingredientes a menudo olvidados, transformándolos en experiencias gustativas complejas a través de procesos de fermentación natural.

su calidad y su perfil aromático. El proceso productivo prevé una fermentación láctica controlada, obtenida gracias a cepas seleccionadas de microorganismos que desarrollan acidez y estructura sin producir alcohol. A esta fase le sigue la maceración con una cuidadosa combinación de hierbas, especias, raíces y maderas, capaces de conferir profundidad y complejidad al producto final. Las variantes actualmente disponibles parten de una base de remolacha blanca o remolacha roja con cereza, a las que se añaden muchísimos aromas diferentes: con lúpulo, pimienta de Sichuan, bayas de enebro, jengibre, remolacha roja con pimienta negra, tomillo… Cada combinación está diseñada para ofrecer una bebida con un perfil gustativo articulado, capaz de combinarse con contextos gastronómicos refinados.

Un producto Feral no es ni un vino ni un refresco, sino una categoría por sí misma. La unicidad del proyecto lo ha hecho particularmente interesante para el sector de la restauración gourmet, que ha acogido con entusiasmo estos productos innovadores. Algunos de los primeros restaurantes en creer en Feral fueron el Joia de Pietro Leemann en Milán y el bistró del chef Alfio Ghezzi en Rovereto, que han visto en los fermentados botánicos una alternativa válida a las bebidas alcohólicas. Las botellas, oscuras para proteger el contenido de la oxidación, están pensadas para ofrecer una experiencia de degustación lenta y meditativa, más similar a la del vino que a un refresco clásico. Con su perfil aromático rico, las notas especiadas y la estructura compleja, los Feral Drinks invitan a una nueva modalidad de consumo, celebrando el placer de la convivialidad con un producto innovador, natural y profundamente ligado a la tradición de la fermentación.

En el corazón de las Dolomitas italianas nace Feral, una joven startup innovadora que ha decidido explorar un territorio aún poco transitado en el panorama enogastronómico nacional: el de los fermentados botánicos sin alcohol, también llamados ‘proxy’. Fundada oficialmente en 2023 por Maddalena Zanoni, Sebastiano Pontalti y Andrea Frigerio, la realidad de Feral tiene como objetivo crear productos únicos, capaces de evocar las complejidades sensoriales del vino sin el uso de alcohol. La fermentería se encuentra entre Trento y Bolzano, en una zona históricamente vocacionada a la viticultura, y se distingue por un enfoque experimental y multidisciplinario, uniendo competencias provenientes del mundo de la microbiología, la gastronomía y la fermentación artesanal. La idea detrás del proyecto nació del deseo de redescubrir y valorar ingredientes a menudo olvidados, transformándolos en experiencias gustativas complejas a través de procesos de fermentación natural.

su calidad y su perfil aromático. El proceso productivo prevé una fermentación láctica controlada, obtenida gracias a cepas seleccionadas de microorganismos que desarrollan acidez y estructura sin producir alcohol. A esta fase le sigue la maceración con una cuidadosa combinación de hierbas, especias, raíces y maderas, capaces de conferir profundidad y complejidad al producto final. Las variantes actualmente disponibles parten de una base de remolacha blanca o remolacha roja con cereza, a las que se añaden muchísimos aromas diferentes: con lúpulo, pimienta de Sichuan, bayas de enebro, jengibre, remolacha roja con pimienta negra, tomillo… Cada combinación está diseñada para ofrecer una bebida con un perfil gustativo articulado, capaz de combinarse con contextos gastronómicos refinados.

Un producto Feral no es ni un vino ni un refresco, sino una categoría por sí misma. La unicidad del proyecto lo ha hecho particularmente interesante para el sector de la restauración gourmet, que ha acogido con entusiasmo estos productos innovadores. Algunos de los primeros restaurantes en creer en Feral fueron el Joia de Pietro Leemann en Milán y el bistró del chef Alfio Ghezzi en Rovereto, que han visto en los fermentados botánicos una alternativa válida a las bebidas alcohólicas. Las botellas, oscuras para proteger el contenido de la oxidación, están pensadas para ofrecer una experiencia de degustación lenta y meditativa, más similar a la del vino que a un refresco clásico. Con su perfil aromático rico, las notas especiadas y la estructura compleja, los Feral Drinks invitan a una nueva modalidad de consumo, celebrando el placer de la convivialidad con un producto innovador, natural y profundamente ligado a la tradición de la fermentación.

Feral
La revolución No-Low que pasa por los fermentados botánicos