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Hakushika

Localizada en Nishinomiya, zona de la prefectura de Hyogo situada entre Osaka y Kobe, renombrada por la altísima calidad de sus sake, la sakagura Hakushika ha contribuido a lo largo de los siglos al prestigio del territorio gracias a sus sake de extraordinaria elegancia. Todo comenzó en 1662 con Kichizaemon Tatsuuma, un hábil hombre de negocios que inició la actividad productiva con una visión innovadora. A lo largo de las décadas siguientes, las dimensiones de la sakagura fueron aumentando, posicionando a Hakushika entre las realidades más importantes de todo Japón ya a principios de 1800. Un papel muy importante fue desempeñado por la actividad de transporte naval de sake y del valiosa agua Miyamizu, la más famosa de todo el país, emprendida por los Tatsuuma. A finales de 1800, ya eran numerosos los premios y reconocimientos obtenidos por Hakushika, que en 1889 se convirtió en la primera sakagura de Japón por volúmenes producidos. Además, en los años 20 del siglo pasado, sus sake fueron de los primeros en ser vendidos en botellas de vidrio, testimonio del espíritu visionario que siempre ha acompañado a la sakagura.

En cambio, en los años 50, los sake Hakushika comenzaron a ser exportados al mundo, primero a los Estados Unidos, y luego alcanzando también los mercados asiáticos, europeos y de Oceanía.

El proceso de producción de los sake de Hakushika comienza con la selección del arroz, cultivado localmente y perteneciente principalmente a la variedad Yamadanishiki, considerada la más preciada para el sake. Los granos se pulen hasta porcentajes de pulido de hasta el 50% o menos y se combinan con el valiosa agua Miyamizu, una excelencia de la zona de Nishinomiya, considerada uno de los principales factores detrás de la calidad de los sake de la zona. Después de la cocción, se procede con el complejo proceso fermentativo a cargo del hongo Koji, responsable de la sacarificación, y de las levaduras, que realizan la fermentación alcohólica. Tras estas transformaciones, la masa se prensa finalmente y el sake se filtra y embotella después de un adecuado periodo de reposo.

El nombre ‘Hakushika’ significa literalmente “ciervo blanco”, un apelativo que deriva de una antigua leyenda china en la que el ciervo blanco es símbolo de prosperidad y longevidad, representando la larga tradición de la sakagura y el floreciente futuro que le espera.

Localizada en Nishinomiya, zona de la prefectura de Hyogo situada entre Osaka y Kobe, renombrada por la altísima calidad de sus sake, la sakagura Hakushika ha contribuido a lo largo de los siglos al prestigio del territorio gracias a sus sake de extraordinaria elegancia. Todo comenzó en 1662 con Kichizaemon Tatsuuma, un hábil hombre de negocios que inició la actividad productiva con una visión innovadora. A lo largo de las décadas siguientes, las dimensiones de la sakagura fueron aumentando, posicionando a Hakushika entre las realidades más importantes de todo Japón ya a principios de 1800. Un papel muy importante fue desempeñado por la actividad de transporte naval de sake y del valiosa agua Miyamizu, la más famosa de todo el país, emprendida por los Tatsuuma. A finales de 1800, ya eran numerosos los premios y reconocimientos obtenidos por Hakushika, que en 1889 se convirtió en la primera sakagura de Japón por volúmenes producidos. Además, en los años 20 del siglo pasado, sus sake fueron de los primeros en ser vendidos en botellas de vidrio, testimonio del espíritu visionario que siempre ha acompañado a la sakagura.

En cambio, en los años 50, los sake Hakushika comenzaron a ser exportados al mundo, primero a los Estados Unidos, y luego alcanzando también los mercados asiáticos, europeos y de Oceanía.

El proceso de producción de los sake de Hakushika comienza con la selección del arroz, cultivado localmente y perteneciente principalmente a la variedad Yamadanishiki, considerada la más preciada para el sake. Los granos se pulen hasta porcentajes de pulido de hasta el 50% o menos y se combinan con el valiosa agua Miyamizu, una excelencia de la zona de Nishinomiya, considerada uno de los principales factores detrás de la calidad de los sake de la zona. Después de la cocción, se procede con el complejo proceso fermentativo a cargo del hongo Koji, responsable de la sacarificación, y de las levaduras, que realizan la fermentación alcohólica. Tras estas transformaciones, la masa se prensa finalmente y el sake se filtra y embotella después de un adecuado periodo de reposo.

El nombre ‘Hakushika’ significa literalmente “ciervo blanco”, un apelativo que deriva de una antigua leyenda china en la que el ciervo blanco es símbolo de prosperidad y longevidad, representando la larga tradición de la sakagura y el floreciente futuro que le espera.

Hakushika
El sake y la fuerza del agua