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Hoch Christoph

Avanzando a lo largo del Danubio, que durante años ha surcado y moldeado la fisonomía morfológica de nada menos que diez estados de Europa, uno se encuentra con una multitud de paisajes impresionantes y, sin duda, entre ellos se debe mencionar la belleza y la riqueza que las tierras austriacas bañadas por este gran río son capaces de ofrecer. Entre las últimas subzonas de Kamptal y Wachau en la Baja Austria (que se llama Baja pero es la más septentrional) se encuentra la pequeña y fascinante zona de Kremstal. Aquí, más precisamente en Hollenburg, justo a orillas del Danubio, reside la familia Hoch desde 1640. Durante siglos comerciantes y viticultores profesionales, son una "casa" histórica de la zona con su propio escudo distintivo que aparece en cada etiqueta. Desde 2013, la bodega está coordinada por Christoph Hoch, quien es apoyado en cada una de sus decisiones por la familia. Joven talento emergente de la zona, que en los últimos años ha viajado entre Austria e Italia aprendiendo todos los secretos del oficio, decidió tomar las riendas de la bodega, rebautizándola con su nombre y adoptando un enfoque puramente biodinámico. Poco más de 5 hectáreas, cuidadas con gran sensibilidad y cultivadas con las uvas de la zona, Riesling y Veltliner. Su estudio incesante del terroir y del microclima, junto con el uso de métodos ancestrales heredados de sus antepasados, lo han llevado a obtener la certificación Demeter y a producir así expresiones típicas y puras que redescubren las potencialidades del prestigioso territorio de Hollenburg.

Las viñas de Hoch se elevan a una altitud que oscila entre los 210 y 350 metros sobre el nivel del mar y están rodeadas al oeste por los imponentes bosques de Dunkelstein. Las frías brisas atlánticas se mezclan con los vientos cálidos del sur y acarician las vides durante todo el año, favoreciendo la maduración de los frutos. Los suelos, únicos en su género, están compuestos de guijarros y de la roca conglomerada de Hollenburg que proviene de los sedimentos fluviales. Los suelos son calcáreos y alcalinos, aportando así a los vinos acidez, delicadeza y finura. En la bodega se continúa con fermentaciones espontáneas con levaduras indígenas en grandes barricas de roble, las mismas utilizadas por sus antepasados. Este método de vinificación, respetuoso de la naturaleza y las tradiciones, permite obtener vinos que expresan al máximo el carácter del territorio y de sus uvas. Cada botella cuenta una historia de pasión, dedicación y respeto por el medio ambiente, haciendo única cada degustación.

Avanzando a lo largo del Danubio, que durante años ha surcado y moldeado la fisonomía morfológica de nada menos que diez estados de Europa, uno se encuentra con una multitud de paisajes impresionantes y, sin duda, entre ellos se debe mencionar la belleza y la riqueza que las tierras austriacas bañadas por este gran río son capaces de ofrecer. Entre las últimas subzonas de Kamptal y Wachau en la Baja Austria (que se llama Baja pero es la más septentrional) se encuentra la pequeña y fascinante zona de Kremstal. Aquí, más precisamente en Hollenburg, justo a orillas del Danubio, reside la familia Hoch desde 1640. Durante siglos comerciantes y viticultores profesionales, son una "casa" histórica de la zona con su propio escudo distintivo que aparece en cada etiqueta. Desde 2013, la bodega está coordinada por Christoph Hoch, quien es apoyado en cada una de sus decisiones por la familia. Joven talento emergente de la zona, que en los últimos años ha viajado entre Austria e Italia aprendiendo todos los secretos del oficio, decidió tomar las riendas de la bodega, rebautizándola con su nombre y adoptando un enfoque puramente biodinámico. Poco más de 5 hectáreas, cuidadas con gran sensibilidad y cultivadas con las uvas de la zona, Riesling y Veltliner. Su estudio incesante del terroir y del microclima, junto con el uso de métodos ancestrales heredados de sus antepasados, lo han llevado a obtener la certificación Demeter y a producir así expresiones típicas y puras que redescubren las potencialidades del prestigioso territorio de Hollenburg.

Las viñas de Hoch se elevan a una altitud que oscila entre los 210 y 350 metros sobre el nivel del mar y están rodeadas al oeste por los imponentes bosques de Dunkelstein. Las frías brisas atlánticas se mezclan con los vientos cálidos del sur y acarician las vides durante todo el año, favoreciendo la maduración de los frutos. Los suelos, únicos en su género, están compuestos de guijarros y de la roca conglomerada de Hollenburg que proviene de los sedimentos fluviales. Los suelos son calcáreos y alcalinos, aportando así a los vinos acidez, delicadeza y finura. En la bodega se continúa con fermentaciones espontáneas con levaduras indígenas en grandes barricas de roble, las mismas utilizadas por sus antepasados. Este método de vinificación, respetuoso de la naturaleza y las tradiciones, permite obtener vinos que expresan al máximo el carácter del territorio y de sus uvas. Cada botella cuenta una historia de pasión, dedicación y respeto por el medio ambiente, haciendo única cada degustación.

Hoch Christoph
La pureza única de Hollenburg conservada en las fieles expresiones de Hoch