Ilegal
Los mezcal Ilegal tienen detrás de sí una historia realmente fascinante. Hasta hace unos años, este licor mexicano era ilegal y se producía clandestinamente en los pueblos de la región de Oaxaca. Fue el propietario del Café No Sé, ubicado en Antigua, Guatemala, John Rexer, quien comenzó a importarlo a su local en 2004, transportándolo de varios pequeños productores, como afirma en una entrevista, de las maneras más "creativas". Lo que hace que estos destilados sean un agradable descubrimiento es su perfecto equilibrio de sabores, atravesados por notas vegetales del agave de la variedad Vivipara y por un acento aromático ligeramente ahumado, dado por la cocción en hornos de piedra y la destilación.
Hoy el mezcal es legal y su producción artesanal está certificada por la entidad sin fines de lucro Mezcal Regulatory Council (COMERCAM): el Ilegal cuenta con la certificación NOM 001X, la única que posee la certificación más alta. La marca Ilegal se apoya en las cosechas manuales de la cuarta generación de mezcalero residente en el Valle de Tlacolula, en Oaxaca; los corazones de los agaves son posteriormente cocidos y el jugo que se extrae sufre una doble destilación. Los lotes producidos son en pequeñas cantidades y se embotellan en botellas numeradas.
El respeto por el medio ambiente es total para esta realidad mexicana, que excluye cualquier uso de aromas o colorantes artificiales y se convierte en garante de la biodiversidad y la protección ambiental de la región de Oaxaca.
Los mezcal Ilegal tienen detrás de sí una historia realmente fascinante. Hasta hace unos años, este licor mexicano era ilegal y se producía clandestinamente en los pueblos de la región de Oaxaca. Fue el propietario del Café No Sé, ubicado en Antigua, Guatemala, John Rexer, quien comenzó a importarlo a su local en 2004, transportándolo de varios pequeños productores, como afirma en una entrevista, de las maneras más "creativas". Lo que hace que estos destilados sean un agradable descubrimiento es su perfecto equilibrio de sabores, atravesados por notas vegetales del agave de la variedad Vivipara y por un acento aromático ligeramente ahumado, dado por la cocción en hornos de piedra y la destilación.
Hoy el mezcal es legal y su producción artesanal está certificada por la entidad sin fines de lucro Mezcal Regulatory Council (COMERCAM): el Ilegal cuenta con la certificación NOM 001X, la única que posee la certificación más alta. La marca Ilegal se apoya en las cosechas manuales de la cuarta generación de mezcalero residente en el Valle de Tlacolula, en Oaxaca; los corazones de los agaves son posteriormente cocidos y el jugo que se extrae sufre una doble destilación. Los lotes producidos son en pequeñas cantidades y se embotellan en botellas numeradas.
El respeto por el medio ambiente es total para esta realidad mexicana, que excluye cualquier uso de aromas o colorantes artificiales y se convierte en garante de la biodiversidad y la protección ambiental de la región de Oaxaca.


