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Intipalka

En Perú, a los pies de los Andes, la bodega Intipalka realiza expresiones modernas de estilo internacional, que sin embargo están definiendo una propia impronta territorial. Esta realidad vitícola, nacida en 2008 en el distrito de Santiago, ha crecido a lo largo de los años con dedicación y ambición, demostrando que incluso en áreas donde la tradición enológica no está arraigada se pueden producir excelentes vinos. En la lengua Quechua, hablada tradicionalmente por los pueblos indígenas de los Andes peruanos, la palabra “intipalka” se traduce como “valle del Sol”.

Los viñedos de Intipalka se encuentran en el Valle de Ica, a 500 metros sobre el nivel del mar, en una especie de desierto fértil formado principalmente por suelos arcillosos profundos, ricos en magnesio. En particular, en las áreas de pie de monte los suelos están compuestos principalmente de granito, pizarra y caliza, mientras que las zonas colinas destacan una mayor presencia de arena, caliza y diatomeas. El clima es tendencialmente fresco debido a la altitud y a la presencia de brisas oceánicas. En este contexto pedoclimático, la bodega cría las variedades de origen francés Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Malbec, Tannat, Petit Verdot, Pinot Nero, Sauvignon Blanc y Chardonnay. Solo una vez que las uvas han alcanzado el grado adecuado de maduración se procede con la cosecha manual acompañada de una cuidadosa selección. Las vinificaciones tienen lugar en tanques de acero o en barricas de madera, dependiendo de la etiqueta en cuestión.

La variada producción de la bodega Intipalka, centrada en los vinos tintos, se divide en 3 líneas: la ‘Gran Reserva’, la ‘Reserva’ y la ‘Varietal’, a las que se añade un refrescante espumoso Método Charmat. Mientras que las dos primeras selecciones consisten en ensamblajes, la gama ‘Varietal’ prevé exclusivamente expresiones monovarietales, trabajadas solo en acero con el fin de hacer emerger los caracteres varietales.

En Perú, a los pies de los Andes, la bodega Intipalka realiza expresiones modernas de estilo internacional, que sin embargo están definiendo una propia impronta territorial. Esta realidad vitícola, nacida en 2008 en el distrito de Santiago, ha crecido a lo largo de los años con dedicación y ambición, demostrando que incluso en áreas donde la tradición enológica no está arraigada se pueden producir excelentes vinos. En la lengua Quechua, hablada tradicionalmente por los pueblos indígenas de los Andes peruanos, la palabra “intipalka” se traduce como “valle del Sol”.

Los viñedos de Intipalka se encuentran en el Valle de Ica, a 500 metros sobre el nivel del mar, en una especie de desierto fértil formado principalmente por suelos arcillosos profundos, ricos en magnesio. En particular, en las áreas de pie de monte los suelos están compuestos principalmente de granito, pizarra y caliza, mientras que las zonas colinas destacan una mayor presencia de arena, caliza y diatomeas. El clima es tendencialmente fresco debido a la altitud y a la presencia de brisas oceánicas. En este contexto pedoclimático, la bodega cría las variedades de origen francés Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Malbec, Tannat, Petit Verdot, Pinot Nero, Sauvignon Blanc y Chardonnay. Solo una vez que las uvas han alcanzado el grado adecuado de maduración se procede con la cosecha manual acompañada de una cuidadosa selección. Las vinificaciones tienen lugar en tanques de acero o en barricas de madera, dependiendo de la etiqueta en cuestión.

La variada producción de la bodega Intipalka, centrada en los vinos tintos, se divide en 3 líneas: la ‘Gran Reserva’, la ‘Reserva’ y la ‘Varietal’, a las que se añade un refrescante espumoso Método Charmat. Mientras que las dos primeras selecciones consisten en ensamblajes, la gama ‘Varietal’ prevé exclusivamente expresiones monovarietales, trabajadas solo en acero con el fin de hacer emerger los caracteres varietales.

Intipalka
La nueva ola del vino peruano