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La Maliosa

La Fattoria La Maliosa se encuentra en el corazón de la Maremma Toscana, a unos 3 kilómetros del famoso centro termal de Saturnia. Se trata de una vasta finca, que se extiende sobre aproximadamente 160 hectáreas con olivares, viñedos, cultivos y amplias zonas boscosas, que garantizan una valiosa biodiversidad. El proyecto nace del deseo de producir vino, aceite y miel de calidad en armonía con el entorno y de la manera más natural posible. La Maliosa obtuvo la certificación orgánica en 2010 y la vegana en 2015, como testimonio de un serio y concreto compromiso de trabajar en pleno respeto del medio ambiente. Sus etiquetas son el fruto de una investigación destinada a proponer vinos sanos, genuinos y sinceros, que puedan reflejar la belleza y la integridad de la naturaleza del territorio.

La finca ocupa una zona particularmente salvaje e intacta de la Maremma. Una hermosa área colinosa, que gracias a la cercanía a la costa tirrena, puede disfrutar de un clima mediterráneo, soleado y siempre atenuado por las brisas del mar. En este dulce microclima, las uvas alcanzan su plena madurez con aromas muy ricos e intensos, perfectos para producir grandes vinos, equilibrados y armoniosos. En el campo se utiliza el Metodo Corino (una marca registrada de Lorenzo Corino y Antonella Manuli), que prevé una serie de protocolos agronómicos destinados a conservar la vitalidad de los suelos, la salubridad del entorno y la longevidad de las vides, que así pueden encontrar su equilibrio productivo y vegetativo natural.

En el centro del trabajo de la Fattoria La Maliosa está la viña, como verdadero valor absoluto a proteger, para que pueda producir uvas de excelente calidad en pleno respeto del territorio. El trabajo en la bodega sigue reglas simples, destinadas solo a resaltar el valor de la materia prima. Todas las fermentaciones se llevan a cabo de manera espontánea con solo levaduras autóctonas. Las vinificaciones excluyen el uso de aditivos, tecnología invasiva o prácticas enológicas que podrían modificar el perfil de los mostos. En esta visión, el hombre se presenta como un artesano que favorece la transformación de la uva en vino, interviniendo lo menos posible, para conservar en la copa esa autenticidad y esa tipicidad, que remite directamente a la viña, al racimo y a la tierra.

La Fattoria La Maliosa se encuentra en el corazón de la Maremma Toscana, a unos 3 kilómetros del famoso centro termal de Saturnia. Se trata de una vasta finca, que se extiende sobre aproximadamente 160 hectáreas con olivares, viñedos, cultivos y amplias zonas boscosas, que garantizan una valiosa biodiversidad. El proyecto nace del deseo de producir vino, aceite y miel de calidad en armonía con el entorno y de la manera más natural posible. La Maliosa obtuvo la certificación orgánica en 2010 y la vegana en 2015, como testimonio de un serio y concreto compromiso de trabajar en pleno respeto del medio ambiente. Sus etiquetas son el fruto de una investigación destinada a proponer vinos sanos, genuinos y sinceros, que puedan reflejar la belleza y la integridad de la naturaleza del territorio.

La finca ocupa una zona particularmente salvaje e intacta de la Maremma. Una hermosa área colinosa, que gracias a la cercanía a la costa tirrena, puede disfrutar de un clima mediterráneo, soleado y siempre atenuado por las brisas del mar. En este dulce microclima, las uvas alcanzan su plena madurez con aromas muy ricos e intensos, perfectos para producir grandes vinos, equilibrados y armoniosos. En el campo se utiliza el Metodo Corino (una marca registrada de Lorenzo Corino y Antonella Manuli), que prevé una serie de protocolos agronómicos destinados a conservar la vitalidad de los suelos, la salubridad del entorno y la longevidad de las vides, que así pueden encontrar su equilibrio productivo y vegetativo natural.

En el centro del trabajo de la Fattoria La Maliosa está la viña, como verdadero valor absoluto a proteger, para que pueda producir uvas de excelente calidad en pleno respeto del territorio. El trabajo en la bodega sigue reglas simples, destinadas solo a resaltar el valor de la materia prima. Todas las fermentaciones se llevan a cabo de manera espontánea con solo levaduras autóctonas. Las vinificaciones excluyen el uso de aditivos, tecnología invasiva o prácticas enológicas que podrían modificar el perfil de los mostos. En esta visión, el hombre se presenta como un artesano que favorece la transformación de la uva en vino, interviniendo lo menos posible, para conservar en la copa esa autenticidad y esa tipicidad, que remite directamente a la viña, al racimo y a la tierra.

La Maliosa
Del corazón de la Maremma Toscana, vinos genuinos realizados con pasión artesanal