Manicardi
La historia de la bodega emiliana Manicardi, auténtica intérprete del territorio de Castelvetro, en la provincia de Módena, comienza en los años 80 con Enzo Manicardi, quien, enamorado de estas colinas ricas en biodiversidad, decidió iniciar su propio proyecto vitivinícola centrado en la producción de vinos territoriales de calidad. La gestión de la finca está hoy en manos de las hijas Livia y Raffella, quienes con la misma pasión que su padre continúan la labor de valorización enológica de la zona de Castelvetro. La bodega también está comprometida en la producción de vinagres y aceite de oliva virgen extra. Los viñedos de propiedad de la finca Manicardi se extienden sobre aproximadamente 17 hectáreas plantadas en terrenos colinos que disfrutan de una exposición a pleno sur y de una altitud que llega hasta 300 metros sobre el nivel del mar. Los suelos son de textura media tendiendo a arcillosa, el clima se caracteriza por buenas oscilaciones térmicas y ventilación constante, mientras que la conducción agronómica se refiere a los principios de la lucha integrada y la agricultura biológica, orientadas a minimizar el impacto ambiental. Sobre estos parámetros pedoclimáticos y agronómicos, la familia Manicardi cultiva los varietales autóctonos Lambrusco Grasparossa y Pignoletto entre otros, pero también otras variedades tradicionales como el Malbo Gentile. Las fermentaciones se llevan a cabo a temperatura controlada, de manera que se preserven los aromas primarios del vino, mientras que la toma de espuma se realiza en autoclave según el Método Charmat o Martinotti. Los vinos se embotellan finalmente en condiciones isobáricas con el fin de no perder la efervescencia natural producida durante la refermentación. Al degustar los vinos de la bodega Manicardi se percibe la voluntad original del fundador Enzo de encerrar en la botella el corazón de la tierra de Castelvetro, valorizado a través de la combinación entre el antiguo saber campesino y las modernas técnicas de vinificación. El fundamento de la producción de Manicardi son los vinos espumosos, blancos o tintos, secos o dulces, auténtica carta de presentación de un territorio entero.
La historia de la bodega emiliana Manicardi, auténtica intérprete del territorio de Castelvetro, en la provincia de Módena, comienza en los años 80 con Enzo Manicardi, quien, enamorado de estas colinas ricas en biodiversidad, decidió iniciar su propio proyecto vitivinícola centrado en la producción de vinos territoriales de calidad. La gestión de la finca está hoy en manos de las hijas Livia y Raffella, quienes con la misma pasión que su padre continúan la labor de valorización enológica de la zona de Castelvetro. La bodega también está comprometida en la producción de vinagres y aceite de oliva virgen extra. Los viñedos de propiedad de la finca Manicardi se extienden sobre aproximadamente 17 hectáreas plantadas en terrenos colinos que disfrutan de una exposición a pleno sur y de una altitud que llega hasta 300 metros sobre el nivel del mar. Los suelos son de textura media tendiendo a arcillosa, el clima se caracteriza por buenas oscilaciones térmicas y ventilación constante, mientras que la conducción agronómica se refiere a los principios de la lucha integrada y la agricultura biológica, orientadas a minimizar el impacto ambiental. Sobre estos parámetros pedoclimáticos y agronómicos, la familia Manicardi cultiva los varietales autóctonos Lambrusco Grasparossa y Pignoletto entre otros, pero también otras variedades tradicionales como el Malbo Gentile. Las fermentaciones se llevan a cabo a temperatura controlada, de manera que se preserven los aromas primarios del vino, mientras que la toma de espuma se realiza en autoclave según el Método Charmat o Martinotti. Los vinos se embotellan finalmente en condiciones isobáricas con el fin de no perder la efervescencia natural producida durante la refermentación. Al degustar los vinos de la bodega Manicardi se percibe la voluntad original del fundador Enzo de encerrar en la botella el corazón de la tierra de Castelvetro, valorizado a través de la combinación entre el antiguo saber campesino y las modernas técnicas de vinificación. El fundamento de la producción de Manicardi son los vinos espumosos, blancos o tintos, secos o dulces, auténtica carta de presentación de un territorio entero.





