Marques de Murrieta
La bodega Marques de Murrieta toma su nombre de Luciano de Murrieta, uno de los principales innovadores del arte enológico en la pequeña región española de Rioja, que la funda oficialmente en 1852. Las bases sobre las que la bodega fundamenta fuertemente su actividad están representadas principalmente por sus centenarias orígenes históricas, que han contribuido a definir tanto su filosofía como su visión innovadora capaz de crear, en respeto a la tradición, este ícono histórico de la viticultura española.
La bodega se encuentra situada en las inmediaciones de la punta meridional de Rioja Alta, en medio de la fascinante Finca de Ygay que comprende un inmenso viñedo que se extiende por aproximadamente 300 hectáreas, el cual proporciona a los viticultores que lo trabajan uvas de extrema calidad en cada cosecha, un factor necesario para obtener elegantes y nobles vinificaciones, rasgo distintivo de los vinos producidos por los Murrieta. La finca Ygay está, sin embargo, dividida en parcelas de terreno menores dedicadas al cultivo de diferentes variedades de uvas como la única viña Capellanìa, dedicada a la producción de uva blanca Viura – también llamada Macabeu – de la cual se obtiene una intensa e importante expresión territorial. Bajo la actual dirección del propietario Dalmau Cebrián-Sagarriga, Conde de Creixell, los terrenos del “domaine” se han expandido también en la vecina Galicia, anexando la finca denominada Pazo Barrantes. Esta comprende 12 hectáreas plantadas de Albariño de las cuales se obtiene un blanco fresquísimo cuyo perfil organoléptico juega sobre sutiles finezas de inesperada elegancia.
El modelo productivo que está en la base de la bodega Marques de Murrieta irradia un internacionalismo contemporáneo que recuerda, tanto en la línea de oferta como en la mera fisicidad estética, los cánones de la no tan lejana viticultura bordelesa, elaborando vinificaciones en rojo de pleno grosor y elegancia y ambientando estos procesos en nada menos que un suntuoso castillo.
La bodega Marques de Murrieta toma su nombre de Luciano de Murrieta, uno de los principales innovadores del arte enológico en la pequeña región española de Rioja, que la funda oficialmente en 1852. Las bases sobre las que la bodega fundamenta fuertemente su actividad están representadas principalmente por sus centenarias orígenes históricas, que han contribuido a definir tanto su filosofía como su visión innovadora capaz de crear, en respeto a la tradición, este ícono histórico de la viticultura española.
La bodega se encuentra situada en las inmediaciones de la punta meridional de Rioja Alta, en medio de la fascinante Finca de Ygay que comprende un inmenso viñedo que se extiende por aproximadamente 300 hectáreas, el cual proporciona a los viticultores que lo trabajan uvas de extrema calidad en cada cosecha, un factor necesario para obtener elegantes y nobles vinificaciones, rasgo distintivo de los vinos producidos por los Murrieta. La finca Ygay está, sin embargo, dividida en parcelas de terreno menores dedicadas al cultivo de diferentes variedades de uvas como la única viña Capellanìa, dedicada a la producción de uva blanca Viura – también llamada Macabeu – de la cual se obtiene una intensa e importante expresión territorial. Bajo la actual dirección del propietario Dalmau Cebrián-Sagarriga, Conde de Creixell, los terrenos del “domaine” se han expandido también en la vecina Galicia, anexando la finca denominada Pazo Barrantes. Esta comprende 12 hectáreas plantadas de Albariño de las cuales se obtiene un blanco fresquísimo cuyo perfil organoléptico juega sobre sutiles finezas de inesperada elegancia.
El modelo productivo que está en la base de la bodega Marques de Murrieta irradia un internacionalismo contemporáneo que recuerda, tanto en la línea de oferta como en la mera fisicidad estética, los cánones de la no tan lejana viticultura bordelesa, elaborando vinificaciones en rojo de pleno grosor y elegancia y ambientando estos procesos en nada menos que un suntuoso castillo.




