Mencaroni Federico
La Azienda Agricola Mencaroni se encuentra en Corinaldo, en el corazón de las suaves colinas marchigianas, un territorio que mira tanto al mar Adriático como a las montañas de los Apeninos. Su posición privilegiada, donde se encuentran las influencias del mar y la montaña, otorga a los vinos una notable salinidad y complejidad aromática. Fundada por Federico Mencaroni, quien en 2010 decidió regresar a su tierra natal después de haber vivido lejos durante años, la empresa es un testimonio de pasión y resistencia a la globalización. Las tradiciones vitivinícolas de la familia, transmitidas por el abuelo Urbano y el tío Nevio, se entrelazan con el enfoque moderno de Federico, quien ha hecho de la artesanía y la atención al detalle los pilares de su filosofía productiva.
El trabajo en el viñedo y en la bodega se basa en el respeto por el territorio y la calidad de las uvas. Las vides están plantadas en un terreno arcilloso-calcáreo a una altitud de 200-250 metros, donde cada planta es tratada con atención para garantizar un buen equilibrio entre productividad y sostenibilidad. El cultivo es orgánico y todos los trabajos en el campo, desde la poda a la vendimia, se realizan manualmente. El ciclo productivo en la bodega sigue un enfoque meticuloso: las uvas, recogidas a mano, son seleccionadas y tratadas con procesos de vinificación distintos para resaltar las características organolépticas de cada vino. La vinificación de los blancos busca resaltar la acidez, la salinidad y la mineralidad del Verdicchio, mientras que la de los tintos prevé una cuidadosa maceración y fermentación para obtener vinos complejos y longevos.
Federico ha decidido también centrarse en la espumantización del Verdicchio, iniciando en 2009 la producción de método clásico, un sector que ha visto crecer con gran pasión. Las uvas destinadas a la base espumante se recogen entre finales de agosto y principios de septiembre, con una maduración sobre lías que puede durar de 40 a 120 meses, otorgando a los vinos una gran elegancia y fineza. Federico supervisa personalmente cada fase de la producción, desde el tiraje hasta la rotación de las botellas, hasta el dégorgement, para garantizar que cada botella refleje la calidad y autenticidad de su trabajo. Las cuvées de Mencaroni, premiadas por su calidad, son el resultado de un proceso que combina tradición, innovación y pasión por el vino.
La Azienda Agricola Mencaroni se encuentra en Corinaldo, en el corazón de las suaves colinas marchigianas, un territorio que mira tanto al mar Adriático como a las montañas de los Apeninos. Su posición privilegiada, donde se encuentran las influencias del mar y la montaña, otorga a los vinos una notable salinidad y complejidad aromática. Fundada por Federico Mencaroni, quien en 2010 decidió regresar a su tierra natal después de haber vivido lejos durante años, la empresa es un testimonio de pasión y resistencia a la globalización. Las tradiciones vitivinícolas de la familia, transmitidas por el abuelo Urbano y el tío Nevio, se entrelazan con el enfoque moderno de Federico, quien ha hecho de la artesanía y la atención al detalle los pilares de su filosofía productiva.
El trabajo en el viñedo y en la bodega se basa en el respeto por el territorio y la calidad de las uvas. Las vides están plantadas en un terreno arcilloso-calcáreo a una altitud de 200-250 metros, donde cada planta es tratada con atención para garantizar un buen equilibrio entre productividad y sostenibilidad. El cultivo es orgánico y todos los trabajos en el campo, desde la poda a la vendimia, se realizan manualmente. El ciclo productivo en la bodega sigue un enfoque meticuloso: las uvas, recogidas a mano, son seleccionadas y tratadas con procesos de vinificación distintos para resaltar las características organolépticas de cada vino. La vinificación de los blancos busca resaltar la acidez, la salinidad y la mineralidad del Verdicchio, mientras que la de los tintos prevé una cuidadosa maceración y fermentación para obtener vinos complejos y longevos.
Federico ha decidido también centrarse en la espumantización del Verdicchio, iniciando en 2009 la producción de método clásico, un sector que ha visto crecer con gran pasión. Las uvas destinadas a la base espumante se recogen entre finales de agosto y principios de septiembre, con una maduración sobre lías que puede durar de 40 a 120 meses, otorgando a los vinos una gran elegancia y fineza. Federico supervisa personalmente cada fase de la producción, desde el tiraje hasta la rotación de las botellas, hasta el dégorgement, para garantizar que cada botella refleje la calidad y autenticidad de su trabajo. Las cuvées de Mencaroni, premiadas por su calidad, son el resultado de un proceso que combina tradición, innovación y pasión por el vino.









