Montegioco
Las cervezas Montegioco no dejan de sorprender al degustarlas por su sorbo complejo y estructurado y, a pesar del cariñoso apodo de “cervezas scassone” que les ha dado Riccardo, se revelan por una sofisticación fuera de lo común, capaz de saciar la sed más ruda pero también de acompañar los platos más elaborados. Su poliedrica personalità está acompañada de la mordaz ironía de Riccardo, que la ha convertido en el ingrediente distintivo y casi imprescindible de su producción. Ironía que revela, también en este caso, una extraordinaria atención al detalle, desde la fermentación hasta el embotellado, haciendo que sus etiquetas sean únicas en su género.
experimentación vinculadas estrechamente a su región - o mejor dicho, a sus regiones - y al variado patrimonio cultural que ofrecen. Junto a la producción clásica, así nacen cervezas estacionales producidas con verdaderos frutos del territorio, como los famosos melocotones de Volpedo o las fresas de Tortona, que a su vez se han convertido en parte de la preparación o afinamiento de embutidos y quesos de productores locales.Las cervezas Montegioco no dejan de sorprender al degustarlas por su sorbo complejo y estructurado y, a pesar del cariñoso apodo de “cervezas scassone” que les ha dado Riccardo, se revelan por una sofisticación fuera de lo común, capaz de saciar la sed más ruda pero también de acompañar los platos más elaborados. Su poliedrica personalità está acompañada de la mordaz ironía de Riccardo, que la ha convertido en el ingrediente distintivo y casi imprescindible de su producción. Ironía que revela, también en este caso, una extraordinaria atención al detalle, desde la fermentación hasta el embotellado, haciendo que sus etiquetas sean únicas en su género.
Las cervezas Montegioco no dejan de sorprender al degustarlas por su sorbo complejo y estructurado y, a pesar del cariñoso apodo de “cervezas scassone” que les ha dado Riccardo, se revelan por una sofisticación fuera de lo común, capaz de saciar la sed más ruda pero también de acompañar los platos más elaborados. Su poliedrica personalità está acompañada de la mordaz ironía de Riccardo, que la ha convertido en el ingrediente distintivo y casi imprescindible de su producción. Ironía que revela, también en este caso, una extraordinaria atención al detalle, desde la fermentación hasta el embotellado, haciendo que sus etiquetas sean únicas en su género.
experimentación vinculadas estrechamente a su región - o mejor dicho, a sus regiones - y al variado patrimonio cultural que ofrecen. Junto a la producción clásica, así nacen cervezas estacionales producidas con verdaderos frutos del territorio, como los famosos melocotones de Volpedo o las fresas de Tortona, que a su vez se han convertido en parte de la preparación o afinamiento de embutidos y quesos de productores locales.Las cervezas Montegioco no dejan de sorprender al degustarlas por su sorbo complejo y estructurado y, a pesar del cariñoso apodo de “cervezas scassone” que les ha dado Riccardo, se revelan por una sofisticación fuera de lo común, capaz de saciar la sed más ruda pero también de acompañar los platos más elaborados. Su poliedrica personalità está acompañada de la mordaz ironía de Riccardo, que la ha convertido en el ingrediente distintivo y casi imprescindible de su producción. Ironía que revela, también en este caso, una extraordinaria atención al detalle, desde la fermentación hasta el embotellado, haciendo que sus etiquetas sean únicas en su género.


