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Olivier B

a la sombra de las grandes marcas de Provenza: una tierra de paso, un cruce de culturas vinícolas y sociales, a los pies de una montaña, famosa por sus historias poéticas y deportivas: el Mont Ventoux. A los pies del techo de Provenza por excelencia, a 1900 metros de altura, se encuentran las 6 hectáreas de viñedo de Olivier, gestionadas en régimen biológico, sobre suelos arcillosos, calcáreos y arenosos a una altitud media de 300 metros. Fermentaciones espontáneas y bajo intervencionismo para vinos que reflejen de manera auténtica el territorio de origen.

La contr etiqueta de Olivier B desafía las convenciones, no tiene en cuenta la información técnica, habla de otra cosa, se extraña. Pensamientos en progresión, siempre diferentes y personales que Olivier regala al desconocido bebedor que se dispone a beber su botella. La degustación de un vino es por su propia naturaleza subjetiva y la sobreabundancia de información en la etiqueta no dejaría espacio para sueños y pensamientos y, en consecuencia, se vería menoscabada la profunda misión de Olivier: regalar felicidad à jamais, pour toujours.

a la sombra de las grandes marcas de Provenza: una tierra de paso, un cruce de culturas vinícolas y sociales, a los pies de una montaña, famosa por sus historias poéticas y deportivas: el Mont Ventoux. A los pies del techo de Provenza por excelencia, a 1900 metros de altura, se encuentran las 6 hectáreas de viñedo de Olivier, gestionadas en régimen biológico, sobre suelos arcillosos, calcáreos y arenosos a una altitud media de 300 metros. Fermentaciones espontáneas y bajo intervencionismo para vinos que reflejen de manera auténtica el territorio de origen.

La contr etiqueta de Olivier B desafía las convenciones, no tiene en cuenta la información técnica, habla de otra cosa, se extraña. Pensamientos en progresión, siempre diferentes y personales que Olivier regala al desconocido bebedor que se dispone a beber su botella. La degustación de un vino es por su propia naturaleza subjetiva y la sobreabundancia de información en la etiqueta no dejaría espacio para sueños y pensamientos y, en consecuencia, se vería menoscabada la profunda misión de Olivier: regalar felicidad à jamais, pour toujours.

a la sombra de las grandes marcas de Provenza: una tierra de paso, un cruce de culturas vinícolas y sociales, a los pies de una montaña, famosa por sus historias poéticas y deportivas: el Mont Ventoux. A los pies del techo de Provenza por excelencia, a 1900 metros de altura, se encuentran las 6 hectáreas de viñedo de Olivier, gestionadas en régimen biológico, sobre suelos arcillosos, calcáreos y arenosos a una altitud media de 300 metros. Fermentaciones espontáneas y bajo intervencionismo para vinos que reflejen de manera auténtica el territorio de origen.

La contr etiqueta de Olivier B desafía las convenciones, no tiene en cuenta la información técnica, habla de otra cosa, se extraña. Pensamientos en progresión, siempre diferentes y personales que Olivier regala al desconocido bebedor que se dispone a beber su botella. La degustación de un vino es por su propia naturaleza subjetiva y la sobreabundancia de información en la etiqueta no dejaría espacio para sueños y pensamientos y, en consecuencia, se vería menoscabada la profunda misión de Olivier: regalar felicidad à jamais, pour toujours.

a la sombra de las grandes marcas de Provenza: una tierra de paso, un cruce de culturas vinícolas y sociales, a los pies de una montaña, famosa por sus historias poéticas y deportivas: el Mont Ventoux. A los pies del techo de Provenza por excelencia, a 1900 metros de altura, se encuentran las 6 hectáreas de viñedo de Olivier, gestionadas en régimen biológico, sobre suelos arcillosos, calcáreos y arenosos a una altitud media de 300 metros. Fermentaciones espontáneas y bajo intervencionismo para vinos que reflejen de manera auténtica el territorio de origen.

La contr etiqueta de Olivier B desafía las convenciones, no tiene en cuenta la información técnica, habla de otra cosa, se extraña. Pensamientos en progresión, siempre diferentes y personales que Olivier regala al desconocido bebedor que se dispone a beber su botella. La degustación de un vino es por su propia naturaleza subjetiva y la sobreabundancia de información en la etiqueta no dejaría espacio para sueños y pensamientos y, en consecuencia, se vería menoscabada la profunda misión de Olivier: regalar felicidad à jamais, pour toujours.

Olivier B
El viticultor misterioso que vinifica a los pies del Mont Ventoux