Palazzo di Varignana
Palazzo di Varignana se encuentra en el territorio municipal de Castel San Pietro Terme, en la hermosa zona colinosa preappenninica entre Bolonia e Imola. Se trata de una maravillosa realidad que une arte, cultura y una producción agrícola de excelencia, nacida del deseo de devolver al antiguo esplendor una histórica finca boloñesa. El proyecto vio la luz en 2013, con la restauración y recuperación del palacio barroco Palazzo Bargellini-Bentivoglio, verdadero corazón de la propiedad, de los edificios, de las casas rurales y de las tierras agrícolas de la finca. Una operación que ha dado vida a una verdadera joya, que hoy representa un punto de referencia para el turismo, la enogastronomía y la producción de productos típicos del territorio como vino y aceite, pero también confituras y zumos de frutas, té, chocolate, miel y azafrán.
Los primeros relieves colinos del Appennino tosco-emiliano han sido durante siglos el hogar de la vid y del olivo, que gracias a un cuidadoso trabajo de rehabilitación y acondicionamiento de los terrenos de la finca, han recuperado su hábitat natural. El clima suave y siempre bien ventilado, es perfecto para estas dos antiguas plantas de la cultura mediterránea, que se expresan en niveles excelentes. En estas tierras, la cultivación del olivo ya estaba presente en la época romana y en el siglo XIX el aceite de Varignana era famoso y renombrado por su calidad. Hoy el hilo de esta histórica tradición ha sido finalmente reanudado y Palazzo di Varignana ha vuelto a su antiguo esplendor.
La finca que rodea el Palazzo Bargellini-Bentivoglio se extiende sobre 120 hectáreas, en gran parte dedicadas a viñedos y olivares. La construcción de un nuevo molino ha permitido seguir todos los procesos de producción, desde la recolección de aceitunas, hasta la molienda inmediata, hasta el embotellado, de manera directa y precisa, garantizando una cadena de suministro de kilómetro cero. Recuperando las tradiciones del territorio, en los olivares encuentran espacio antiguas variedades locales, como Ghiacciola, Nostrana di Brisighella, Correggiolo, Leccio del Corno, Maurino Selezione Vittoria, Verzola y las más comunes Leccino y Pendolino. Aparte de alguna etiqueta de mezcla, casi todas las variedades se ofrecen en versiones monocultivar, que permiten apreciar las características particulares de cada calidad de aceituna.
Palazzo di Varignana se encuentra en el territorio municipal de Castel San Pietro Terme, en la hermosa zona colinosa preappenninica entre Bolonia e Imola. Se trata de una maravillosa realidad que une arte, cultura y una producción agrícola de excelencia, nacida del deseo de devolver al antiguo esplendor una histórica finca boloñesa. El proyecto vio la luz en 2013, con la restauración y recuperación del palacio barroco Palazzo Bargellini-Bentivoglio, verdadero corazón de la propiedad, de los edificios, de las casas rurales y de las tierras agrícolas de la finca. Una operación que ha dado vida a una verdadera joya, que hoy representa un punto de referencia para el turismo, la enogastronomía y la producción de productos típicos del territorio como vino y aceite, pero también confituras y zumos de frutas, té, chocolate, miel y azafrán.
Los primeros relieves colinos del Appennino tosco-emiliano han sido durante siglos el hogar de la vid y del olivo, que gracias a un cuidadoso trabajo de rehabilitación y acondicionamiento de los terrenos de la finca, han recuperado su hábitat natural. El clima suave y siempre bien ventilado, es perfecto para estas dos antiguas plantas de la cultura mediterránea, que se expresan en niveles excelentes. En estas tierras, la cultivación del olivo ya estaba presente en la época romana y en el siglo XIX el aceite de Varignana era famoso y renombrado por su calidad. Hoy el hilo de esta histórica tradición ha sido finalmente reanudado y Palazzo di Varignana ha vuelto a su antiguo esplendor.
La finca que rodea el Palazzo Bargellini-Bentivoglio se extiende sobre 120 hectáreas, en gran parte dedicadas a viñedos y olivares. La construcción de un nuevo molino ha permitido seguir todos los procesos de producción, desde la recolección de aceitunas, hasta la molienda inmediata, hasta el embotellado, de manera directa y precisa, garantizando una cadena de suministro de kilómetro cero. Recuperando las tradiciones del territorio, en los olivares encuentran espacio antiguas variedades locales, como Ghiacciola, Nostrana di Brisighella, Correggiolo, Leccio del Corno, Maurino Selezione Vittoria, Verzola y las más comunes Leccino y Pendolino. Aparte de alguna etiqueta de mezcla, casi todas las variedades se ofrecen en versiones monocultivar, que permiten apreciar las características particulares de cada calidad de aceituna.


