Pato Filipa
A pocos pasos del océano atlántico en la región portuguesa de Barraida se encuentra la hermosa realidad de Filipa Pato. Hija de Luis Pato, uno de los nombres destacados del mundo de los vinos portugueses, Filipa, tras estudiar ingeniería química, decidió regresar a Beiras y con la misma pasión y entusiasmo que su padre fundó su bodega en 2001. A diferencia de lo que todos esperaban, Filipa eligió el camino menos fácil, no quiso heredar las viñas de su padre, sino comenzar su propio negocio desde cero, comenzando con algunos viñedos alquilados en Bairrada. Desde el principio adoptó un enfoque biodinámico (el primero en la zona) con el fin de producir líquidos territoriales y espontáneos, que hablasen sinceramente de ese maravilloso océano que baña estas tierras. Genuinos pero también innovadores, punto de conexión entre los antiguos métodos ancestrales y los métodos modernos. Simples retratos del territorio en ausencia de filtros y trucos o, como le gusta definirlos a la viticultora, “vinos auténticos sin maquillaje”. Desde 2010 en la viña también está su marido, William Vouters, un experto sumiller y un renombrado restaurador belga, que, locamente enamorado del vino y de su esposa, decidió seguirla en este proyecto, invirtiendo toda su profesionalidad y dedicación.
La bodega Pato abarca un patrimonio ampelográfico de aproximadamente 12 hectáreas de viñedos, cubiertos por una rica cantidad de uvas locales, como las variedades de uva blanca Bical y Maria Gomes, o el icónico tinto de la zona, la Baga. Uvas sanas y sabrosas, fruto de un trabajo meticuloso que prevé la ausencia total de productos químicos y sintéticos. Las vides están arraigadas en suelos de matriz arcillosa-calcárea con una fuerte componente arenosa. En la bodega se continúa con fermentaciones espontáneas catalizadas por levaduras indígenas, siguiendo una filosofía artesanal que prohíbe procesos invasivos, como filtraciones, clarificaciones o adiciones masivas de sulfitos. Los afinamientos se llevan a cabo en ánforas de terracota, que permiten, gracias a sus excelentes capacidades de aislamiento térmico, conservar mejor el vino.
En los vinos de Filipa Pato se encuentra el océano y la pureza del fruto. Son tensos, sinceros y finos, dotados de una refinadaA pocos pasos del océano atlántico en la región portuguesa de Barraida se encuentra la hermosa realidad de Filipa Pato. Hija de Luis Pato, uno de los nombres destacados del mundo de los vinos portugueses, Filipa, tras estudiar ingeniería química, decidió regresar a Beiras y con la misma pasión y entusiasmo que su padre fundó su bodega en 2001. A diferencia de lo que todos esperaban, Filipa eligió el camino menos fácil, no quiso heredar las viñas de su padre, sino comenzar su propio negocio desde cero, comenzando con algunos viñedos alquilados en Bairrada. Desde el principio adoptó un enfoque biodinámico (el primero en la zona) con el fin de producir líquidos territoriales y espontáneos, que hablasen sinceramente de ese maravilloso océano que baña estas tierras. Genuinos pero también innovadores, punto de conexión entre los antiguos métodos ancestrales y los métodos modernos. Simples retratos del territorio en ausencia de filtros y trucos o, como le gusta definirlos a la viticultora, “vinos auténticos sin maquillaje”. Desde 2010 en la viña también está su marido, William Vouters, un experto sumiller y un renombrado restaurador belga, que, locamente enamorado del vino y de su esposa, decidió seguirla en este proyecto, invirtiendo toda su profesionalidad y dedicación.
La bodega Pato abarca un patrimonio ampelográfico de aproximadamente 12 hectáreas de viñedos, cubiertos por una rica cantidad de uvas locales, como las variedades de uva blanca Bical y Maria Gomes, o el icónico tinto de la zona, la Baga. Uvas sanas y sabrosas, fruto de un trabajo meticuloso que prevé la ausencia total de productos químicos y sintéticos. Las vides están arraigadas en suelos de matriz arcillosa-calcárea con una fuerte componente arenosa. En la bodega se continúa con fermentaciones espontáneas catalizadas por levaduras indígenas, siguiendo una filosofía artesanal que prohíbe procesos invasivos, como filtraciones, clarificaciones o adiciones masivas de sulfitos. Los afinamientos se llevan a cabo en ánforas de terracota, que permiten, gracias a sus excelentes capacidades de aislamiento térmico, conservar mejor el vino.
En los vinos de Filipa Pato se encuentra el océano y la pureza del fruto. Son tensos, sinceros y finos, dotados de una refinada





