Rey Zapoteco
Detrás de la marca de Mezcal El Rey Zapoteco hay una pequeña realidad de carácter familiar, que tiene su sede en Santiago Matatlán, en la región mexicana de Oaxaca, considerada la patria de este tradicional destilado, que se ha convertido en un verdadero ícono del país. La destilería ha sabido conservar a lo largo del tiempo su carácter artesanal, que se traduce en procedimientos basados en las antiguas costumbres, con trabajos manuales y un meticuloso respeto por el más antiguo savoir-faire local. Se trata de una de las marcas de Mezcal más antiguas y prestigiosas de Oaxaca y aún hoy expresa etiquetas de alta gama, particularmente apreciadas por los aficionados en busca del gusto auténtico de un gran Mezcal, lejos de la producción industrial que domina el mercado global.
El Rey Zapoteco, precisamente por haber conservado su dimensión artesanal original, todavía hoy es capaz de asegurar un control sobre todas las fases de la producción, desde el cultivo de las plantas de agave, hasta el embotellado final. Gracias a esto, logra producir destilados de altísima calidad. El maestro mezcalero Efrain Hernandez Escobar ha elegido para la producción el agave de variedad Espadin, que se trabaja una vez que ha alcanzado la edad adulta, es decir, los 8-10 años. Las hojas de la planta se cortan de manera que se conserve solo la parte más valiosa, el corazón o piña. La cocción de la piña se lleva a cabo según las más antiguas costumbres en un horno de piedras o ladrillos enterrado, que mantiene naturalmente el calor sin dispersión.
Al final del largo proceso de cocción, el agave se tritura con un molino de piedra accionado por un caballo. La masa desmenuzada se deja macerar y fermentar con levaduras naturales durante varios días, de modo que luego se pueda extraer el jugo. La fermentación se lleva a cabo en dos fases sucesivas en alambiques de cobre discontinuos, que permiten sublimar perfumes y aromas, regalando un néctar de notable fineza expresiva. Así nace la excelencia de una pequeña producción, capaz de valorar las mejores cualidades y el rostro auténtico del gran Mezcal de Oaxaca.
Detrás de la marca de Mezcal El Rey Zapoteco hay una pequeña realidad de carácter familiar, que tiene su sede en Santiago Matatlán, en la región mexicana de Oaxaca, considerada la patria de este tradicional destilado, que se ha convertido en un verdadero ícono del país. La destilería ha sabido conservar a lo largo del tiempo su carácter artesanal, que se traduce en procedimientos basados en las antiguas costumbres, con trabajos manuales y un meticuloso respeto por el más antiguo savoir-faire local. Se trata de una de las marcas de Mezcal más antiguas y prestigiosas de Oaxaca y aún hoy expresa etiquetas de alta gama, particularmente apreciadas por los aficionados en busca del gusto auténtico de un gran Mezcal, lejos de la producción industrial que domina el mercado global.
El Rey Zapoteco, precisamente por haber conservado su dimensión artesanal original, todavía hoy es capaz de asegurar un control sobre todas las fases de la producción, desde el cultivo de las plantas de agave, hasta el embotellado final. Gracias a esto, logra producir destilados de altísima calidad. El maestro mezcalero Efrain Hernandez Escobar ha elegido para la producción el agave de variedad Espadin, que se trabaja una vez que ha alcanzado la edad adulta, es decir, los 8-10 años. Las hojas de la planta se cortan de manera que se conserve solo la parte más valiosa, el corazón o piña. La cocción de la piña se lleva a cabo según las más antiguas costumbres en un horno de piedras o ladrillos enterrado, que mantiene naturalmente el calor sin dispersión.
Al final del largo proceso de cocción, el agave se tritura con un molino de piedra accionado por un caballo. La masa desmenuzada se deja macerar y fermentar con levaduras naturales durante varios días, de modo que luego se pueda extraer el jugo. La fermentación se lleva a cabo en dos fases sucesivas en alambiques de cobre discontinuos, que permiten sublimar perfumes y aromas, regalando un néctar de notable fineza expresiva. Así nace la excelencia de una pequeña producción, capaz de valorar las mejores cualidades y el rostro auténtico del gran Mezcal de Oaxaca.


