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Santa Maria Novella

La Oficina Perfume-Farmacéutica de Santa Maria Novella es una verdadera institución de la ciudad de Florencia y representa una parte importante de la historia del trabajo de las esencias, un verdadero tesoro de un antiguo saber hacer artesanal. Su fundación data de 1221. En ese año, una docena de frailes dominicos llegaron a Florencia desde Bolonia y se establecieron en la Iglesia de Santa Maria tra le Vigne, que en ese momento se encontraba fuera de las murallas de la ciudad. La nueva Basílica, llamada precisamente Santa Maria Novella, fue edificada a partir de 1242 y se convirtió en la nueva sede del convento de la orden de los dominicos de la ciudad de Florencia. La historia de la oficina del perfume permanecerá para siempre ligada a los monjes y a estos lugares.

Los monjes dominicos llevaron a la nueva sede del convento florentino su secular patrimonio de conocimientos. Guardianes de la cultura desde los tiempos de la caída del Imperio Romano, los monasterios se habían convertido en un centro de conservación y difusión, no solo de la religión, sino también de las ciencias y las artes liberales. En 1332 los

los monjes dominicos curaron y sanaron a un célebre comerciante florentino utilizando un extracto de Uva Orsina, una planta silvestre que produce pequeñas bayas rojas. Su maestría en el uso de las botánicas se volvió famosa en la ciudad. Así, los monjes comenzaron a producir una serie de preparados medicinales, entre los que se encontraban también las aguas perfumadas y en particular el Agua de Rosas, creada para desinfectar el cuerpo y los ambientes en tiempos de la peste negra de 1381.

perfumería, licores y especialidades monásticas de excelente calidad.

La Oficina Perfume-Farmacéutica de Santa Maria Novella es una verdadera institución de la ciudad de Florencia y representa una parte importante de la historia del trabajo de las esencias, un verdadero tesoro de un antiguo saber hacer artesanal. Su fundación data de 1221. En ese año, una docena de frailes dominicos llegaron a Florencia desde Bolonia y se establecieron en la Iglesia de Santa Maria tra le Vigne, que en ese momento se encontraba fuera de las murallas de la ciudad. La nueva Basílica, llamada precisamente Santa Maria Novella, fue edificada a partir de 1242 y se convirtió en la nueva sede del convento de la orden de los dominicos de la ciudad de Florencia. La historia de la oficina del perfume permanecerá para siempre ligada a los monjes y a estos lugares.

Los monjes dominicos llevaron a la nueva sede del convento florentino su secular patrimonio de conocimientos. Guardianes de la cultura desde los tiempos de la caída del Imperio Romano, los monasterios se habían convertido en un centro de conservación y difusión, no solo de la religión, sino también de las ciencias y las artes liberales. En 1332 los

los monjes dominicos curaron y sanaron a un célebre comerciante florentino utilizando un extracto de Uva Orsina, una planta silvestre que produce pequeñas bayas rojas. Su maestría en el uso de las botánicas se volvió famosa en la ciudad. Así, los monjes comenzaron a producir una serie de preparados medicinales, entre los que se encontraban también las aguas perfumadas y en particular el Agua de Rosas, creada para desinfectar el cuerpo y los ambientes en tiempos de la peste negra de 1381.

perfumería, licores y especialidades monásticas de excelente calidad.

Santa Maria Novella
Ocho siglos de historia de las esencias