Talisker
En la costa occidental de la Isla de Skye, en una pequeña localidad frente al mar llamada Loch Harport, se encuentra la destilería Talisker, madre de un whisky autoral con un sabor único y fascinante, amado por poetas y escritores, entre ellos Robert Louis Stevenson, quien lo definió como 'la mejor bebida del mundo'. Nos encontramos en el territorio de las Highlands escocesas, en particular en el archipiélago de las Hébridas Internas, donde el Mar del Norte se rompe en golfos y bahías rocosas y verdes. Aquí, la destilería fue fundada en 1830 por Hugh y Kenneth MacAskill y comenzó la producción de whisky con un sistema de tres destilaciones. A partir de 1928 se pasó a la más convencional doble destilación, que todavía se practica hoy con cinco alambiques de serpentina: dos 'wash stills' para separar el alcohol de la materia base y tres 'spirit stills' para la segunda destilación. Después de un desastroso incendio ocurrido en 1960 (causado por la fuga del destilado hirviendo de un alambique), la destilería reabrió en 1972 y hoy continúa produciendo su destilado único y extraordinario.
El singular sistema de producción adoptado en destilería determina la particularísima cifra estilística del Talisker, caracterizado por un elevado nivel de fenol (25 ppm) y por un ahumado fuera de lo común. La materia prima está constituida solo por malta y por agua de manantial proveniente de los túneles subterráneos de Cnoc-nan-Speireag ('colina del halcón' en gaélico), de donde ya sale rica en turba. El destilado producido se deja envejecer de 10 a 30 años, dependiendo de la etiqueta.
Los whiskies Talisker son Island Single Malts de sabor pleno y robusto, con aromas ahumados y especiados, sobre todo pimienta, y matices de intensa mineralidad marina. El nivel fenólico y la intensa turba son garantía de grandísima calidad, pero pueden dificultar a los bebedores inexpertos y ocasionales. El nivel de complejidad aromática y de equilibrio que Talisker logra alcanzar lo coloca en el Olimpo de los grandes Single Malts, pero también exige esfuerzo y atención para poder apreciar plenamente sus extraordinarias cualidades y disfrutar de sensaciones muy agradables y únicas.
En la costa occidental de la Isla de Skye, en una pequeña localidad frente al mar llamada Loch Harport, se encuentra la destilería Talisker, madre de un whisky autoral con un sabor único y fascinante, amado por poetas y escritores, entre ellos Robert Louis Stevenson, quien lo definió como 'la mejor bebida del mundo'. Nos encontramos en el territorio de las Highlands escocesas, en particular en el archipiélago de las Hébridas Internas, donde el Mar del Norte se rompe en golfos y bahías rocosas y verdes. Aquí, la destilería fue fundada en 1830 por Hugh y Kenneth MacAskill y comenzó la producción de whisky con un sistema de tres destilaciones. A partir de 1928 se pasó a la más convencional doble destilación, que todavía se practica hoy con cinco alambiques de serpentina: dos 'wash stills' para separar el alcohol de la materia base y tres 'spirit stills' para la segunda destilación. Después de un desastroso incendio ocurrido en 1960 (causado por la fuga del destilado hirviendo de un alambique), la destilería reabrió en 1972 y hoy continúa produciendo su destilado único y extraordinario.
El singular sistema de producción adoptado en destilería determina la particularísima cifra estilística del Talisker, caracterizado por un elevado nivel de fenol (25 ppm) y por un ahumado fuera de lo común. La materia prima está constituida solo por malta y por agua de manantial proveniente de los túneles subterráneos de Cnoc-nan-Speireag ('colina del halcón' en gaélico), de donde ya sale rica en turba. El destilado producido se deja envejecer de 10 a 30 años, dependiendo de la etiqueta.
Los whiskies Talisker son Island Single Malts de sabor pleno y robusto, con aromas ahumados y especiados, sobre todo pimienta, y matices de intensa mineralidad marina. El nivel fenólico y la intensa turba son garantía de grandísima calidad, pero pueden dificultar a los bebedores inexpertos y ocasionales. El nivel de complejidad aromática y de equilibrio que Talisker logra alcanzar lo coloca en el Olimpo de los grandes Single Malts, pero también exige esfuerzo y atención para poder apreciar plenamente sus extraordinarias cualidades y disfrutar de sensaciones muy agradables y únicas.


