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Tiberi

Tiberi es garantía de artesanía umbra desde hace cuatro generaciones. Una realidad que surgió a principios del siglo XX, que hoy Cesare lleva adelante con la ayuda insustituible de su hijo Piero y de su nieto Federico. Hoy son tres las generaciones comprometidas en la bodega para alcanzar un resultado común y animadas por una pasión común: hacer revivir en cada copa la más antigua tradición enológica. Porque en un momento histórico como este, gobernado por el fluido transcurrir de las cosas, siempre hay más necesidad de redescubrir apoyos sólidos y duraderos. Trasladado al mundo del vino, esto significa desempolvar los sabores saboreados por nuestros abuelos, así como su saber-hacer vinícola. Las botellas de Tiberi nos ayudan en este arduo camino hacia atrás en el tiempo. En la bodega Tiberi, de hecho, la pisa de las uvas aún se realiza con el viejo prensa manual de madera, las fermentaciones se llevan a cabo espontáneamente, sin la adición de levaduras seleccionadas o aditivos y el embotellado se realiza sin recurrir a ningún tipo de filtración o clarificación.

AMontepetriolo, en la provincia de Perugia, al sur del lago Trasimeno: con la familia Tiberi se va al descubrimiento del campo más vivo y auténtico de Umbría. Solo tres hectáreas de viñedo, con instalaciones de al menos 40 años de antigüedad que se encuentran a 350 metros sobre el nivel del mar, en terrenos colinosos ricos en esqueleto, responsables del perfecto drenaje del suelo. Gracias a una orientación suroeste, las hileras disfrutan de una excepcional exposición solar, además de una buena ventilación, indispensable para la correcta maduración y sanidad de los racimos. También en el viñedo, los gestos agrícolas se realizan en pleno respeto de la naturaleza, sin el uso de productos químicos, marcados solo por el lento transcurrir del tiempo y la luna. Desde siempre, los protagonistas de las diferentes generaciones que se han sucedido en la bodega Tiberi, se han noblemente alineado del lado de las variedades autóctonas, Trebbiano y Grechetto, Ciliegiolo y Gamay del Perugino, sin recurrir nunca a los más afamados y comercialmente más apetecibles internacionales.

Las etiquetas de Tiberi son la imagen reflejada de los viticultores que las producen, de su hacervinícola que dirige imperturbable e inquebrantable la mirada hacia la auténtica artesanía; son botellas que hablan del pasado sin melancolía, conscientes de contribuir concretamente a devolverlo a la vida en el presente.

Tiberi es garantía de artesanía umbra desde hace cuatro generaciones. Una realidad que surgió a principios del siglo XX, que hoy Cesare lleva adelante con la ayuda insustituible de su hijo Piero y de su nieto Federico. Hoy son tres las generaciones comprometidas en la bodega para alcanzar un resultado común y animadas por una pasión común: hacer revivir en cada copa la más antigua tradición enológica. Porque en un momento histórico como este, gobernado por el fluido transcurrir de las cosas, siempre hay más necesidad de redescubrir apoyos sólidos y duraderos. Trasladado al mundo del vino, esto significa desempolvar los sabores saboreados por nuestros abuelos, así como su saber-hacer vinícola. Las botellas de Tiberi nos ayudan en este arduo camino hacia atrás en el tiempo. En la bodega Tiberi, de hecho, la pisa de las uvas aún se realiza con el viejo prensa manual de madera, las fermentaciones se llevan a cabo espontáneamente, sin la adición de levaduras seleccionadas o aditivos y el embotellado se realiza sin recurrir a ningún tipo de filtración o clarificación.

AMontepetriolo, en la provincia de Perugia, al sur del lago Trasimeno: con la familia Tiberi se va al descubrimiento del campo más vivo y auténtico de Umbría. Solo tres hectáreas de viñedo, con instalaciones de al menos 40 años de antigüedad que se encuentran a 350 metros sobre el nivel del mar, en terrenos colinosos ricos en esqueleto, responsables del perfecto drenaje del suelo. Gracias a una orientación suroeste, las hileras disfrutan de una excepcional exposición solar, además de una buena ventilación, indispensable para la correcta maduración y sanidad de los racimos. También en el viñedo, los gestos agrícolas se realizan en pleno respeto de la naturaleza, sin el uso de productos químicos, marcados solo por el lento transcurrir del tiempo y la luna. Desde siempre, los protagonistas de las diferentes generaciones que se han sucedido en la bodega Tiberi, se han noblemente alineado del lado de las variedades autóctonas, Trebbiano y Grechetto, Ciliegiolo y Gamay del Perugino, sin recurrir nunca a los más afamados y comercialmente más apetecibles internacionales.

Las etiquetas de Tiberi son la imagen reflejada de los viticultores que las producen, de su hacervinícola que dirige imperturbable e inquebrantable la mirada hacia la auténtica artesanía; son botellas que hablan del pasado sin melancolía, conscientes de contribuir concretamente a devolverlo a la vida en el presente.

Tiberi
Fuga de la modernidad con una copa de vino artesanal umbro