Tinessa Marco
Marco Tinessa nace en 1975 en Montesarchio del Sannio, en la provincia de Benevento, y después del instituto se traslada a Milán para estudiar economía en la universidad Bocconi. Hoy, con más de 40 años, tras graduarse y tener diversas experiencias en el sector, trabaja como corredor financiero, feliz y satisfecho, y le encanta manejar números, los grandes fondos de inversión ingleses y todo lo relacionado con el mundo de las finanzas. En realidad, detrás de todo esto se esconde una larga y ardiente pasión, la del mundo del vino, que Marco comienza a cultivar a los 18 años. Los viajes por Italia y Europa lo llevan a conocer a muchos productores, de quienes aprende las técnicas de vinificación y el arte de la viticultura. Se enamora de los vinos de Borgoña y de las Langhe y queda impactado por las enseñanzas de algunos grandes productores, como Elena Pantaleoni, Frank Cornelissen, Bartolo Mascarello y otros, a quienes considera sus gurús. Con todo este bagaje enológico, decide aventurarse en la producción de su propio vino.
Así, Marco Tinessa identifica 1,5 hectáreas a 400 metros de altitud en el corazón de Montemarano, entre las áreas más propicias de la denominación Taurasi, y decide comprarlas, estableciendo un nuevo trabajo en la viña con tratamientos mínimos de cobre y azufre, rendimientos bajos y mucho amor. Vuela de ida y vuelta entre Milán y Montemarano, siguiendo de primera mano las fases más delicadas, como la poda y la vendimia, y para el resto se confía a un grupo de expertos campesinos locales. Establece un gran vínculo de amistad con Frank Cornelissen, un histriónico artesano del Etna, que durante los primeros 10 años lo ayuda, le enseña cómo utilizar las ánforas y vinifica las uvas. En 2007 sale la primera etiqueta que lleva el nombre de “Ognostro”, en dialecto campano “Inchiostro”, producido solo con uvas Aglianico fermentadas espontáneamente, que con su finura, profundidad y su intenso color impacta y esculpe, justo como la tinta, un recuerdo imborrable.
Marco Tinessa nace en 1975 en Montesarchio del Sannio, en la provincia de Benevento, y después del instituto se traslada a Milán para estudiar economía en la universidad Bocconi. Hoy, con más de 40 años, tras graduarse y tener diversas experiencias en el sector, trabaja como corredor financiero, feliz y satisfecho, y le encanta manejar números, los grandes fondos de inversión ingleses y todo lo relacionado con el mundo de las finanzas. En realidad, detrás de todo esto se esconde una larga y ardiente pasión, la del mundo del vino, que Marco comienza a cultivar a los 18 años. Los viajes por Italia y Europa lo llevan a conocer a muchos productores, de quienes aprende las técnicas de vinificación y el arte de la viticultura. Se enamora de los vinos de Borgoña y de las Langhe y queda impactado por las enseñanzas de algunos grandes productores, como Elena Pantaleoni, Frank Cornelissen, Bartolo Mascarello y otros, a quienes considera sus gurús. Con todo este bagaje enológico, decide aventurarse en la producción de su propio vino.
Así, Marco Tinessa identifica 1,5 hectáreas a 400 metros de altitud en el corazón de Montemarano, entre las áreas más propicias de la denominación Taurasi, y decide comprarlas, estableciendo un nuevo trabajo en la viña con tratamientos mínimos de cobre y azufre, rendimientos bajos y mucho amor. Vuela de ida y vuelta entre Milán y Montemarano, siguiendo de primera mano las fases más delicadas, como la poda y la vendimia, y para el resto se confía a un grupo de expertos campesinos locales. Establece un gran vínculo de amistad con Frank Cornelissen, un histriónico artesano del Etna, que durante los primeros 10 años lo ayuda, le enseña cómo utilizar las ánforas y vinifica las uvas. En 2007 sale la primera etiqueta que lleva el nombre de “Ognostro”, en dialecto campano “Inchiostro”, producido solo con uvas Aglianico fermentadas espontáneamente, que con su finura, profundidad y su intenso color impacta y esculpe, justo como la tinta, un recuerdo imborrable.


