Tombolini Oreste
Oreste Tombolini es un viticultor único en su género, una de las personalidades más brillantes y auténticas del vino pugliese. Su bodega se encuentra en Carosino, en esa parte de la provincia de Taranto ya incluida en el territorio salentino. Después de más de cuarenta años de servicio en la Marina Militar, Oreste se ha retirado con el rango de contralmirante, decidiendo dedicarse a las viñas de Primitivo heredadas de su abuelo. Su estilo productivo, original y contracorriente, es el fruto de años de experimentación y de una elección de vida basada en la disciplina y en la integridad moral.
Oreste Tombolini posee alrededor de 15 hectáreas de viñedo, constituido por viejas vides en vaso y gestionado según un estricto protocolo basado en rigurosas técnicas agrícolas definidas como ‘ético-naturales’, inspiradas por el estudio de dos científicos japoneses, Teruo Higa y Masanobu Fukuoka. El objetivo de estas reglas es alcanzar y mantener un estado de equilibrio bioquímico del suelo y potenciar el sistema inmunológico de las plantas. De este modo se obtiene un cosecha reducida desde el punto de vista cuantitativo, pero dotada de una carga aromática intensa y de una significativa riqueza de polifenoles. En la bodega, el protocolo de producción prevé una rica presencia de Microorganismos Efectivos de Teruo Higa en los locales, el control de las temperaturas durante la fermentación y el afinado en barrica con musicoterapia. En la barrica se ha instalado un sistema de sonido que transmite una selección de piezas de Mozart, Pergolesi y cantos gregorianos.
Los vinos de Oreste Tombolini son vinos intensos, profundos e importantes, auténticos hijos de la tierra de la que nacen. Toda la producción se basa en la búsqueda de una armonía en el vino, entendido como un elemento natural vivo y cargado de energía. Por esta razón es necesario respetar con rigor, paciencia y sacrificio el estricto protocolo elaborado por el viticultor. La férrea integridad del proceso productivo también deriva de principios éticos fundamentales, como la salvaguarda del medio ambiente y la regeneración del territorio. La etiqueta más importante y representativa es el Brandisio, dedicada al abuelo, fruto de vides en vaso de 40 años de edad y de una filosofía productiva tan original y fascinante como efectiva.
Oreste Tombolini es un viticultor único en su género, una de las personalidades más brillantes y auténticas del vino pugliese. Su bodega se encuentra en Carosino, en esa parte de la provincia de Taranto ya incluida en el territorio salentino. Después de más de cuarenta años de servicio en la Marina Militar, Oreste se ha retirado con el rango de contralmirante, decidiendo dedicarse a las viñas de Primitivo heredadas de su abuelo. Su estilo productivo, original y contracorriente, es el fruto de años de experimentación y de una elección de vida basada en la disciplina y en la integridad moral.
Oreste Tombolini posee alrededor de 15 hectáreas de viñedo, constituido por viejas vides en vaso y gestionado según un estricto protocolo basado en rigurosas técnicas agrícolas definidas como ‘ético-naturales’, inspiradas por el estudio de dos científicos japoneses, Teruo Higa y Masanobu Fukuoka. El objetivo de estas reglas es alcanzar y mantener un estado de equilibrio bioquímico del suelo y potenciar el sistema inmunológico de las plantas. De este modo se obtiene un cosecha reducida desde el punto de vista cuantitativo, pero dotada de una carga aromática intensa y de una significativa riqueza de polifenoles. En la bodega, el protocolo de producción prevé una rica presencia de Microorganismos Efectivos de Teruo Higa en los locales, el control de las temperaturas durante la fermentación y el afinado en barrica con musicoterapia. En la barrica se ha instalado un sistema de sonido que transmite una selección de piezas de Mozart, Pergolesi y cantos gregorianos.
Los vinos de Oreste Tombolini son vinos intensos, profundos e importantes, auténticos hijos de la tierra de la que nacen. Toda la producción se basa en la búsqueda de una armonía en el vino, entendido como un elemento natural vivo y cargado de energía. Por esta razón es necesario respetar con rigor, paciencia y sacrificio el estricto protocolo elaborado por el viticultor. La férrea integridad del proceso productivo también deriva de principios éticos fundamentales, como la salvaguarda del medio ambiente y la regeneración del territorio. La etiqueta más importante y representativa es el Brandisio, dedicada al abuelo, fruto de vides en vaso de 40 años de edad y de una filosofía productiva tan original y fascinante como efectiva.


