Triporteur Bom Brewery
Triporteur es una cervecería belga que ha sabido combinar la imagen más trash y pop de la cerveza con una maníaca exaltación de la materia prima: echen un vistazo a las etiquetas, que nosotros mientras tanto les contamos la historia. Pero hagamos un paso atrás: Triporteur existe gracias a la mente creativa de Bert Van Heck y su innovador proyecto BOM – Belgian Original Maltbakery & Brewery. ¿Quién es Bert? Un ingeniero y un maestro cervecero, hoy un ingeniero que diseña cervecerías en todo el mundo. Nació como homebrewer y luego se formó profesionalmente en cervecerías de fama mundial como Orval y Rodenbach, como Boon, donde aprendió a hacer las ácidas como St. Bernardus y Brooklyn, la primera cervecería en haber experimentado la refermentación en botella. Comienza a construir cervecerías modernas y vanguardistas primero en Austin, Texas, donde reproduce la histórica receta de la Blanche de Pierre Celis y luego en Franschhoek, Sudáfrica, donde comienza a madurar su proyecto de Bom Brew. ¿Qué es BOM? En pocas palabras, es el inicio de un nuevo sentir cervecero enfocado en la malta: desde la selección de granos, la cocción en horno y el tostado de los cereales, hasta la entrega de la malta directamente en la cervecería. ¿Y adivinen con qué se realiza la entrega? Con el ‘triporteur’, el carrito usado en Bélgica para entregar el pan…
Triporteur es post-moderno, rompe los puentes con la moda del lúpulo, con esa adición exagerada y espasmódica de amargor en cada receta y vuelve a hablar de la malta y de la antigua tradición cervecera belga. Con su horno, Bert Van Heck tuesta cada grano de cereal y después de un máximo de 48 horas produce su cerveza demostrando que la frescura y la fragancia de la malta permiten alcanzar un nivel cualitativo más alto en la copa. Cuando el grano se cocina en horno a baja temperatura y da vida a una malta más redonda, suave y ligera, en la etiqueta siempre aparecerá un ángel, cuando en cambio el grano se tuesta a altas temperaturas y la malta en consecuencia será de color más oscuro y más intenso a nivel gustativo, asomará un diablillo.
Si les pasa ver pasar a un maestro cervecero montadoen un carrito lleno de sacos de malta, salúdenlo: es Bert, será él en persona quien les cuente su historia!
Triporteur es una cervecería belga que ha sabido combinar la imagen más trash y pop de la cerveza con una maníaca exaltación de la materia prima: echen un vistazo a las etiquetas, que nosotros mientras tanto les contamos la historia. Pero hagamos un paso atrás: Triporteur existe gracias a la mente creativa de Bert Van Heck y su innovador proyecto BOM – Belgian Original Maltbakery & Brewery. ¿Quién es Bert? Un ingeniero y un maestro cervecero, hoy un ingeniero que diseña cervecerías en todo el mundo. Nació como homebrewer y luego se formó profesionalmente en cervecerías de fama mundial como Orval y Rodenbach, como Boon, donde aprendió a hacer las ácidas como St. Bernardus y Brooklyn, la primera cervecería en haber experimentado la refermentación en botella. Comienza a construir cervecerías modernas y vanguardistas primero en Austin, Texas, donde reproduce la histórica receta de la Blanche de Pierre Celis y luego en Franschhoek, Sudáfrica, donde comienza a madurar su proyecto de Bom Brew. ¿Qué es BOM? En pocas palabras, es el inicio de un nuevo sentir cervecero enfocado en la malta: desde la selección de granos, la cocción en horno y el tostado de los cereales, hasta la entrega de la malta directamente en la cervecería. ¿Y adivinen con qué se realiza la entrega? Con el ‘triporteur’, el carrito usado en Bélgica para entregar el pan…
Triporteur es post-moderno, rompe los puentes con la moda del lúpulo, con esa adición exagerada y espasmódica de amargor en cada receta y vuelve a hablar de la malta y de la antigua tradición cervecera belga. Con su horno, Bert Van Heck tuesta cada grano de cereal y después de un máximo de 48 horas produce su cerveza demostrando que la frescura y la fragancia de la malta permiten alcanzar un nivel cualitativo más alto en la copa. Cuando el grano se cocina en horno a baja temperatura y da vida a una malta más redonda, suave y ligera, en la etiqueta siempre aparecerá un ángel, cuando en cambio el grano se tuesta a altas temperaturas y la malta en consecuencia será de color más oscuro y más intenso a nivel gustativo, asomará un diablillo.
Si les pasa ver pasar a un maestro cervecero montadoen un carrito lleno de sacos de malta, salúdenlo: es Bert, será él en persona quien les cuente su historia!


