Zanotto
En el panorama artesanal del Prosecco destaca sin duda la pequeña bodega Zanotto, situada en el municipio de Montebelluna, en la provincia de Treviso. Al frente de la bodega se encuentra Riccardo Zanotto, quien en 2009 comenzó a comercializar las primeras etiquetas elevando la tradición vinícola de la familia. El objetivo de Riccardo es transmitir la historia, los aromas y el carácter detrás de la cultura y las tradiciones del hermoso territorio de Conegliano-Valdobbiadene. El valor que sustenta la producción de Riccardo Zanotto es la convicción de que el gran vino nace en la viña, por lo que el productor cuida meticulosamente el aspecto agronómico.
La bodega Zanotto comprende apenas 7 hectáreas de viñedos casi enteramente reservados a la Glera, una variedad de uva semi-aromática que es la base del Prosecco. Además, el productor compra uvas a viticultores locales de confianza con quienes comparte una visión sostenible y genuina. Para la toma de espuma, Riccardo Zanotto adopta dos técnicas distintas: una según el afamado Método Martinotti, que consiste en colocar el vino base en autoclave a temperatura y presión controladas con la adición de azúcares y levaduras, la otra siguiendo el Método Ancestral, práctica que prevé el embotellado del mosto-vino aún en fermentación de modo tal que produzca una efervescencia espontánea en botella gracias a la transformación de los azúcares residuales. Además, los refermentados en botella no se someten a ninguna operación de filtración y degüelle y por esto presentan un sedimento sano que caracteriza la selección 'Col Fondo', que se ha convertido en un símbolo de la bodega tanto que esta es conocida también como "Zanotto col Fondo".
La producción de la bodega Zanotto se divide en dos categorías: los espumantes Método Martinotti y los refermentados en botella realizados según el Método Ancestral. Más allá de la tipología en examen, las interpretaciones de Riccardo reflejan perfectamente su idea de vino, botellas con una marcada personalidad y un fuerte vínculo con el territorio, capaces de regalar cada año una emoción diferente evocando la vida de antaño, con simplicidad y convivialidad.
En el panorama artesanal del Prosecco destaca sin duda la pequeña bodega Zanotto, situada en el municipio de Montebelluna, en la provincia de Treviso. Al frente de la bodega se encuentra Riccardo Zanotto, quien en 2009 comenzó a comercializar las primeras etiquetas elevando la tradición vinícola de la familia. El objetivo de Riccardo es transmitir la historia, los aromas y el carácter detrás de la cultura y las tradiciones del hermoso territorio de Conegliano-Valdobbiadene. El valor que sustenta la producción de Riccardo Zanotto es la convicción de que el gran vino nace en la viña, por lo que el productor cuida meticulosamente el aspecto agronómico.
La bodega Zanotto comprende apenas 7 hectáreas de viñedos casi enteramente reservados a la Glera, una variedad de uva semi-aromática que es la base del Prosecco. Además, el productor compra uvas a viticultores locales de confianza con quienes comparte una visión sostenible y genuina. Para la toma de espuma, Riccardo Zanotto adopta dos técnicas distintas: una según el afamado Método Martinotti, que consiste en colocar el vino base en autoclave a temperatura y presión controladas con la adición de azúcares y levaduras, la otra siguiendo el Método Ancestral, práctica que prevé el embotellado del mosto-vino aún en fermentación de modo tal que produzca una efervescencia espontánea en botella gracias a la transformación de los azúcares residuales. Además, los refermentados en botella no se someten a ninguna operación de filtración y degüelle y por esto presentan un sedimento sano que caracteriza la selección 'Col Fondo', que se ha convertido en un símbolo de la bodega tanto que esta es conocida también como "Zanotto col Fondo".
La producción de la bodega Zanotto se divide en dos categorías: los espumantes Método Martinotti y los refermentados en botella realizados según el Método Ancestral. Más allá de la tipología en examen, las interpretaciones de Riccardo reflejan perfectamente su idea de vino, botellas con una marcada personalidad y un fuerte vínculo con el territorio, capaces de regalar cada año una emoción diferente evocando la vida de antaño, con simplicidad y convivialidad.


