
Coenobium Ruscum Macerato Monastero Trappiste di Vitorchiano 2024
ArtesanalesEl "Coenobium Ruscum" del Monasterio Trapense es un vino blanco rústico y agreste a base de cuatro diferentes uvas locales, obtenido de una maceración sobre las pieles de 15 días. La nariz es pura y compleja con notas de flores silvestres, hierbas aromáticas, fruta amarilla y heno. El sorbo está en sintonía con el olfato, divinamente equilibrado, acariciado por un ligero tanino y por una muy agradable salinidad.
“Coenobium Ruscum” es un vino auténtico y genuino, producido en el Monasterio de Vitorchiano por las Monjas Trapenses. La comunidad, con sede en el Alto Lacio, se sostiene autónomamente con verduras, frutas y hortalizas cultivadas en su propia tierra, y vende productos naturales con ingredientes simples: las famosas mermeladas de todo tipo, el aceite de oliva virgen extra y, no menos importantes, los dos vinos blancos. El Coenobium Ruscum, el único macerado, es la joya de la producción, elaborado con métodos artesanales y sin adición de químicos, producido en colaboración con el gran viticultor Giampiero Bea. Encierra en su interior el gran trabajo de las Monjas Cistercienses que han creado un vino rústico y salvaje, de gran expresividad territorial. La etiqueta del vino cuenta en un simple párrafo la laboriosidad de las monjas y los métodos de producción.
El macerado “Coenobium Ruscum” proviene de una mezcla de tres variedades locales antiguas, ya conocidas y documentadas en la Edad Media: Trebbiano, en mayor porcentaje, Malvasia y Verdicchio. La la vinificación se lleva a cabo mediante procesos no invasivos, en los que la intervención humana es prácticamente nula. El contacto con las pieles se prolonga durante 15 días, otorgando al vino un tanino acariciante y una estructura más compleja en el gusto y el olfato.
El blanco “Coenubium Ruscum” está envuelto en un vestido amarillo pajizo intenso, ligeramente opaco, con matices dorados. Al girarlo en la copa, ofrece aromas de variada complejidad que con el tiempo crecen gradualmente. Hierbas de campo, heno, fruta amarilla, menta piperita, pera madura y manzana cocida se distinguen entre los variados aromas. Al final, una fresca nota salina lleva la mente a la orilla del mar. El sabor tiene gran amplitud y profundidad y sorprende por su carismático equilibrio. ¡Déjese llevar por este sorbo “divino”!

