
Korem Argiolas 2022
El Korem es un vino tinto intenso que expresa el alma más robusta e intensa de Cerdeña bajo el signo de las variedades autóctonas y de un envejecimiento de 12 meses en barricas pequeñas. Los aromas evocan las cerezas, las especias dulces, las hierbas mediterráneas y el mirto. El sorbo es armónico y aterciopelado, con largos recuerdos aromáticos afrutados
El vino Korem es un tinto con una nariz asombrosa, que evoca aromas de mirto, en homenaje al terroir sardo. Un producto de gran estructura, resultado de un feliz ensamblaje de uvas autóctonas, que se unen con gran armonía y con una bebida siempre satisfactoria. Una etiqueta donde la calidad abunda, como lo demuestran las excelentes puntuaciones obtenidas tanto en el ámbito italiano como a nivel internacional, con las que la bodega Argiolas se confirma como garantía y referencia para toda la enología sarda y no solo.
Korem es el nombre que la bodega Argiolas da a uno de sus vinos tintos. Se trata de un corte ensamblado a partir de variedades representativas de la viticultura sarda. Las vides crecen dentro de viñedos que hunden sus raíces en un subsuelo de textura media tendente a lo suelto, compuesto principalmente de cal y arcilla. Las uvas, una vez recolectadas, maceran durante un período de aproximadamente 10-12 días, llevando a cabo la fermentación maloláctica en recipientes de cemento vitrificado. Luego sigue la fase de crianza, que se realiza primero durante 12 meses en barrica y, tras el embotellado, durante otros 6 meses directamente en vidrio.
El tinto Korem es un vino que, al examen visual, se presenta con un color intenso, que evoca el tono del rubí. Los aromas que invaden la nariz son ricos y envolventes, con notas de fruta que se alternan con sensaciones de especias dulces y con matices más mediterráneos. En boca es de buen cuerpo, dominado por un excelente equilibrio y por un sorbo en el que es evidente la trama tánica; termina con un final caracterizado por un retrogusto afrutado. Pruébelo acompañado de platos de carne ricos y sabrosos, quizás con un sushi agridulce a base de fruta, como un buen rollo elaborado con pato y ciruelas.

