
Lambrusco 'La Rondinina' Podere Cervarola 2022
ArtesanalesEl Lambrusco Rosado "La Rondinina" de Podere Cervarola es un vino espumoso emiliano proveniente del área de Castelvetro, Módena, a base de uvas Lambrusco Grasparossa refermentadas en botella según el método ancestral. Expresa una personalidad viva, fluida y juguetona, rica en matices aromáticos de pequeños frutos y notas vegetales, enriquecidas por sensaciones de levadura fresca.
El Lambrusco "La Rondinina" crece entre las 10 hectáreas del Podere Cervarola, situado entre las suaves colinas modenesas del pueblo de Villabianca, en el corazón de la patria del Lambrusco. Escondido entre las alturas, Andrea Della Casa intenta recuperar las antiguas tradiciones de un territorio maravilloso por su historia, recuperando las memorias vitícolas pasadas e implantando variedades exclusivamente autóctonas. Siguiendo la filosofía del Podere, es la sinergia entre fuerzas naturales y el trabajo del hombre lo que impulsa a la vid a expresarse en el idioma del terroir de origen y es en el respeto de esta creencia que se llevan a cabo todas las intervenciones dentro del viñedo.
Podere Cervarola da vida al Lambrusco "La Rondinina" de uvas Lambrusco Grasparossa di Castelvetro, absolutamente vinculado a sus tierras desde los tiempos de Plinio y Catón. Las sinuosas colinas albergan las vides que se trabajan exclusivamente a mano y con métodos totalmente respetuosos no solo del medio ambiente como tal, sino con una mirada hacia la futura fertilidad del suelo, que más que cualquier otra cosa debe ser preservada. La vinificación es natural, sin control de temperatura, ni clarificación, ni filtración. La característica efervescencia se obtiene con método ancestral, que prevé el bloqueo de la fermentación para dejar los azúcares residuales necesarios para la refermentación en botella sin adición externa. Se embotella en primavera con luna menguante.
"La Rondinina" es un regalo del Podere Cervarola que expresa toda la fuerza del Lambrusco rosado, pero no habla solo un idioma poético, es, más bien, un recuerdo de Emilia que permanece casi únicamente en los campesinos sabios y románticos de las películas de Bertolucci. Un héroe profano, pero del que inevitablemente uno se enamora, con su capa rosada brillante y sus intensos aromas de fresa e hibisco, con una efervescencia estimulante que incita a morder una rebanada de pan con salami. Es casi una lágrima que cae al pensar en las manos callosas de un abuelo que nos acaricia en un tierno recuerdo, es el recuerdo de su copa llena con amigos. Feliz, convivial, tradicional.

