
Margaux 'Le Hameau' Chateau Durfort Vivens 2020
Orgánicos y biodinámicosMargaux 'Le Hameau' Chateau Durfort Vivens es un vino tinto de la zona de Burdeos, conocida en todo el mundo por sus vinos sedosos y sofisticados. Con una bebida cautivadora, los aromas de fruta roja dan paso a notas profundas de cacao y regaliz, otorgando carácter y estructura a este elaborado blend de Cabernet Sauvignon y Merlot
El Margaux ‘Le Hameau’ de la realidad biodinámica Chateau Durfort-Vivens es un clásico corte bordelés que presenta el territorio de Margaux bajo una apariencia refinada y seductora, de notable equilibrio. Esta etiqueta forma parte del proyecto ‘Les Parcelles’, que comprende un trío de etiquetas derivadas de una viticultura intra-parcelaria que busca resaltar las características singulares de algunos de los viñedos seleccionados por la bodega. Entre ellos, ‘Le Hameau’, que literalmente significa “el pueblo”, encierra toda la elegancia firmada por Chateau Durfort-Vivens.
‘Le Hameau’ Chateau Durfort-Vivens Margaux consta de un ensamblaje de uvas Cabernet Sauvignon (72%), Merlot (20%) y Cabernet Franc (8%), provenientes de 11 parcelas diferentes de propiedad de la bodega distribuidas entre los pueblos de Margaux y Cantenac. Las plantas, caracterizadas por una edad media de 20-25 años, se cultivan bajo regímenes biológicos y biodinámicos certificados en suelos predominantemente arenosos con alta presencia de grava. La fermentación alcohólica ocurre de manera totalmente espontánea, sin el uso de levaduras seleccionadas e insumos enológicos, con la consiguiente fase de envejecimiento que se prolonga durante 16 meses y tiene lugar en una combinación de ánforas de terracota (85%) y barricas de roble nuevo (15%). Sigue el ensamblaje y un período adicional de reposo en vidrio antes de la comercialización definitiva.
A la vista, Chateau Durfort-Vivens Margaux ‘Le Hameau’ revela un color rojo rubí brillante. Del cáliz emergen intrigantes sugerencias de frutas rojas maduras y violetas que se encuentran con aromas de regaliz y una agradable nota especiada. En boca resulta jugoso, fresco y suave, con taninos finos y bien integrados que anticipan el persistente cierre afrutado. Una expresión elegante del tradicional ensamblaje bordelés, para disfrutar en juventud o dejar reposar durante muchos años para asistir a su evolución.

