
Nebbiolo 'Il Principe' Michele Chiarlo 2023
El 'Príncipe' de Michele Chiarlo es un vino tinto obtenido de uvas Nebbiolo provenientes de dos de las áreas símbolo donde se cultiva, a saber, la zona de Roero y Barbaresco. Sutil e intenso, revela un carácter más tendente al perfil bebible, pero conservando la elegancia y estructura típica de esta variedad. Un sorbo suave es anticipado por notas de violeta y frutos rojos perceptibles en nariz, acompañados de toques de especias finas y delicadas.
“Il Principe” de Michele Chiarlo es un Nebbiolo digno del nombre que lleva. Embellecido por un alma y un carácter noble, así como nobles son sus taninos y su potencial expresivo. Frente al Rey de los vinos – el Barolo – este Nebbiolo en pureza no podría ser definido más que como un príncipe. Proviene de las viñas más jóvenes, pero ya ricas en un encanto que solo puede florecer con el paso de los años. Una de las manos más sabias y más históricas de la Langa sabrá guiarlas de la mejor manera en este fascinante recorrido. Cada etiqueta de Chiarlo es fruto de un íntimo vínculo entre el terroir y la viña, que se estudia y evalúa constantemente.
El Nebbiolo “Il Principe” de Michele Chiarlo se obtiene de uvas provenientes tanto de la zona de Barbaresco como de la del Roero. En la primera, las vides se alimentan de un suelo arcilloso-calcáreo de color gris y azuloso; en la segunda, en cambio, de suelos sueltos y arenosos. Después de un aclareo veraniego de los racimos, la vendimia se realiza manualmente durante el mes de octubre. La fermentación alcohólica se se lleva a cabo en contenedores de acero, así como la maloláctica. Sigue una fase de afinado total de 12 meses, repartida entre acero, madera y botella.
Michele Chiarlo Nebbiolo “Il Principe” es un tinto de un brillante color granate. Su aroma se despliega en tonos de frutas rojas, violeta y una estela especiada que hace de fondo. En boca es equilibrado, dotado de buena estructura y de viva frescura, embellecido por un tanino fino que da origen a un sorbo elegante. Termina en un final preciso pero aterciopelado, que se recuerda en la percepción tánica sedosa y en la fruta crujiente. Un vino que sabe unir simplicidad y carácter; perfecto para todas las ocasiones y capaz, siempre, de sorprender.

