
Pietranera Marco De Bartoli 2024
ArtesanalesEl Pietranera de De Bartoli es un vino aromático seco a base de Zibibbo, vinificado con larga criomaceración y madurado en acero y en barrica. Es suave, intenso, complejo y mineral, con fragantes notas de flores amarillas y cítricos, típicamente sicilianas.
El Pietranera de Marco De Bartoli es un Zibibbo vinificado seco que fotografía el terroir pantesco, devolviendo ráfagas de mar y matorral. El de la familia De Bartoli es un nombre histórico en el mundo del vino italiano, que ha contribuido de manera decisiva al relanzamiento de Sicilia vitivinícola y a la recuperación de Marsala, menospreciado durante décadas por producciones mediocres, orientadas meramente a la cantidad y a las demandas de la gran distribución. Aunque la producción de Marsala es lo que más ha contribuido a la fama de la familia De Bartoli, también las expresiones obtenidas de los viñedos de Pantelleria alcanzan niveles extraordinarios, con picos de excelencia en la producción de Zibibbo, tanto seco como dulce. Agricultura respetuosa unida a un profundo conocimiento de las uvas y el territorio, permiten embotellar algunos de los vinos más significativos de la isla, imprescindibles tanto para los neófitos como para los apasionados de larga data.
El blanco Pietranera es una expresión de Zibibbo en pureza, obtenida de uvas provenientes de viñas de más de 55 años que hunden sus raíces en el terroir volcánico de Pantelleria
y se cultivan con rendimientos bajísimos. En la viña se practica una agricultura sumamente respetuosa, reduciendo la intervención humana al mínimo indispensable. En la bodega se continúa con prensado seguido de maceración en frío durante aproximadamente 24 horas. Posteriormente se procede con fermentación espontánea a temperatura controlada, y afinamiento de 6 meses en parte en tanques de acero y en parte en barricas de roble.El vino Pietranera se presenta en la copa con un color amarillo pajizo intenso y luminoso. Nariz extremadamente típica y territorial donde se destacan nítidos recuerdos a la flor de naranjo, al albaricoque, a las flores blancas y al yodo, que aclara definitivamente el origen del líquido. En boca, el vino se revela solar y envolvente, desarrollándose en un dúo continuo entre fruta fresca y almendras tostadas, y desvaneciéndose en un final de notable persistencia. Pilar.

