
Riesling 'Classic' Hugel 2024
El Riesling Classic de Hugel es una de las máximas expresiones de la bodega alsaciana. Se presenta a la vista con un vestido amarillo verdoso de intensas matices verdes y en nariz despliega un perfil aromático y frutal con notas de fruta blanca, hierba limón, pistacho y hojas vegetales de musgo. El sorbo es elegante, fácil de beber y de buena estructura, con un final agradablemente mineral
El Riesling "Classic" de Hugel es el vino símbolo de esta bodega alsaciana, en su versión más joven y expresiva. Es un riesling con un perfil fresco, floral y afrutado, que pone en primer plano y realza las elegantes y refinadas notas varietales de esta extraordinaria variedad del Norte, que desde hace siglos se ha adaptado muy bien en esta región francesa del vino. En la tierra alsaciana, el Riesling ofrece algunas de las mejores expresiones absolutas, gracias al clima fresco y a los suelos vocados. Es el caso de esta etiqueta de la bodega Hugel, que lleva en la copa las mejores cualidades de este amado blanco.
El vino Riesling "Classic" de Hugel nace en una finca de unos treinta hectáreas, cultivada en el corazón de Alsacia, cerca del antiguo pueblo de Riquewihr. Las espléndidas exposiciones soleadas, protegidas por la cadena de los Vosgos de las perturbaciones que llegan desde el oeste, garantizan un clima templado y siempre ventilado, ideal para cultivar las uvas de piel blanca. El Riesling, en particular, ha encontrado en esta tierra un lugar donde expresarse en niveles absolutos, por finura, riqueza y complejidad. Las viñas de Riesling se encuentran sobre todo en exposiciones caracterizadas por pendientes pronunciadas, suelos pedregosos y excelentes exposiciones, que garantizan la plena maduración de una uva tardía. Gracias a un trabajo cuidadoso en el viñedo y a vinificaciones muy respetuosas con la materia prima, Hugel logra producir un Riesling capaz de expresar la autenticidad del terroir.
El blanco Riesling "Classic" producido por la bodega alsaciana Hugel es el vino que mejor representa el territorio, con su elegante pureza y su tensión mineral. Los mejores racimos son llevados a la bodega y prensados suavemente. El mosto flor se inicia en la fermentación, que se lleva a cabo en parte en barricas de madera y en parte en cubas de acero, a una temperatura controlada de 18-24 °C. El vino se embotella en primavera, después de un ligero filtrado. En la copa se presenta de color amarillo pálido, con tenues reflejos verdosos. El perfil olfativo es refinado, con aromas florales, toques de azahar, notas de cáscarade cítricos, fruta de pulpa blanca y matices de hierbas aromáticas. El sorbo es salino y vertical, con aromas elegantes y un final caracterizado por una vibrante frescura mineral.

