
Turriga Argiolas 2021
Perfectos para regalarEl Turriga de Argiolas es un tinto robusto y muy intenso, ícono y bandera de los vinos sardo. Obtenido de uvas Cannonau y otras variedades locales, se madura durante 24 meses en barricas alcanzando un estado perfecto de maduración. Los aromas evocan los frutos del bosque, las hierbas mediterráneas y la pimienta negra, mientras que el sabor es redondo, rico y persistente
El Turriga de Argiolas es un rojo legendario, simbólico de Cerdeña, que es capaz, como pocas otras botellas, de capturar la belleza y la riqueza de la tierra de Cagliari y de inmortalizarla fielmente dentro de la botella. En resumen, beber el Turriga significa beber un pedazo de Cerdeña y un pedazo de la historia del mundo del vino sardo. Se trata de una expresión ejemplar, de prestigiosa elegancia y clase, que a lo largo de los años ha sabido mantenerse entre los más representativos rojos italianos, ganándose un lugar entre las estrellas del escenario enológico de nuestra península. Detrás de la increíble combinación entre fuerza, equilibrio y fineza se encuentran la gran tradición de la bodega Argiolas y el talento de Giacomo Tachis, una de las firmas más autorizadas y reconocidas de la enología italiana y quien encontró la fórmula perfecta para dar vida a los prestigiosos Sassicaia y Tignanello.
Argiolas Turriga nace de la selección de los mejores racimos de la finca homónima, situada en Selegas. Se concibe exclusivamente de variedades autóctonas, principalmente Cannonau con un toque de Carignano, Bovale y Malvasia Nera, de viejas vides que se asientan sobre un suelo calcáreo, rico en piedras y guijarros. Nos encontramos a unos 230 metros sobre el nivel del mar, donde las brisas marinas mecen las vides y el sol mediterráneo garantiza una perfecta maduración del racimo. Las uvas se cosechan a mano entre octubre y noviembre y se transportan delicadamente a la bodega, donde se realiza una cuidadosa y decidida selección. El jugo de uva obtenido fermenta en contenedores de acero y macera sobre sus propias pieles durante un período de entre 16 y 18 meses. La maduración termina en barricas nuevas de roble francés donde permanece casi 24 meses antes de reposar otro año en botella.
El vino Turriga se presenta con un vestido noble teñido de rojo rubí y bordeado de tonalidades granate. En nariz envía mensajes aromáticos, intensos y seductores: comienza con frutos del bosque en todas sus formas, mermelada, al aguardiente, en almíbar y en confitura. Gradualmente emergen luego notas especiadas y de hierbas aromáticas que evocan las notas de la macchia mediterránea. Termina con sensaciones evolucionadas y tostadas de cacao, tabaco y café enmarcadas por soplos de incienso y mentol. En boca mantiene lo prometido, revela su potencia expresiva, redonda y cálida, envuelve el paladar con una distinta elegancia, despidiéndose en un final prolongado y articulado. Un vino profundo que toca las cuerdas del corazón y permanece grabado en la memoria.

