
'Viscà' Cascina Fornace
ArtesanalesEl "Viscà" de Cascina Fornace es la versión en rojo divertida y relajada de Enrico Cauda. En el mercado rigurosamente en botella de 1 litro, se presenta como un rojo gastronómico, cotidiano y de muy fácil beber. El perfil es franco y enérgico, lleno de fruta roja, violeta fresca y sotobosque con toques rústicos y vinosos que se unen perfectamente en una degustación plena, fresca y envolvente.
El Viscà de Cascina Fornace es indudablemente un vino cotidiano del corazón, un verdadero portento en la mesa de todos los días. Convivialidad y despreocupación encerradas en el formato más adecuado para un líquido que hace de la facilidad de beber su punto fuerte, es decir, el de litro. Enrico Cauda, un verdadero referente de la zona del Roero, no aspira a la idea de hacer vinos pretenciosos y caricaturescos, sino que tiene como objetivo valorar una zona que ha sido injustamente menospreciada durante mucho tiempo, también porque ha estado a la sombra de sus más conocidos primos de las Langhe. Para perseguir su intención, ha decidido adoptar un enfoque sensible, que excluye el uso de cualquier sustancia química o sintética en el viñedo, y que continúa de manera coherente en la bodega. Etiquetas como esta resumen perfectamente, en nuestra opinión, el punto de confluencia entre simplicidad y una enorme personalidad. Suministro obligatorio dado el ratio calidad-precio.
El Viscà rojo se obtiene de uvas provenientes de viñedos que tienen alrededor de cuarenta años, ubicados en terrenos arenosos con fuerte pendiente. En el viñedo se siguen los dictámenes de la agricultura sostenible y se continúa en la bodega tratando de intervenir lo menos posible. Las fermentaciones son, por lo tanto, espontáneas, realizadas solo por levaduras indígenas, dentro de tanques de acero y cemento sin control de temperatura. El líquido antes del embotellado no se filtra ni clarifica.
El vino Viscà de Cascina Fornace llena la copa con su vestido rojo rubí compacto. Nariz directa y fragante, donde se destacan claramente los recuerdos de la guinda, la regaliz y la rosa canina, además de una parte terrosa muy personal. El sorbo es carnoso, pero al mismo tiempo elevado y jugoso, impulsado por una frescura satisfactoria que lo convierte en un aliado válido de la mesa. Mediano de pies finos.

