
Amarone Classico Corte San Benedetto 2015
El Amarone Clásico de Corte San Benedetto es un vino tinto envejecido en grandes barricas de Eslavonia y tonneax durante 36 meses. Vino de gran complejidad y elegancia, en nariz se percibe la fruta en aguardiente acompañada de especias dulces y notas de flores secas. Termina con taninos aterciopelados
El Amarone Classico de Corte San Benedetto se presenta profundo y complejo ya después de unos pocos sorbos, con un conjunto de aromas en nariz que transportan con gracia y elegancia a una de las zonas italianas más interesantes para la producción de grandes vinos tintos de envejecimiento, la Valpolicella. Un terroir particularmente vocado, donde se inserta la bodega Corte San Benedetto, una realidad productiva familiar nacida bastante recientemente, en 2006, pero que ya goza de una excelente perspectiva. Nos encontramos ante un vino tinto suave y elegante, donde son las variedades autóctonas Corvina, Corvinone y Rondinella las que declinan la espléndida relación entre las uvas y el territorio de Arbizzano di Negrar.
El vino tinto Amarone Classico de la bodega Corte San Benedetto nace de viñas cuya edad media se sitúa en torno a los 30 años, cultivadas en pérgola doble en viñedos situados entre los 100 y 400 metros sobre el nivel del mar. Las uvas de Corvina Veronese, Corvinone y Rondinella, tras la recolección manual, se dejan pasificar en el fruttaio durante aproximadamente 4 meses; luego se procede con la fermentación alcohólica en acero, con una maceración de aproximadamente 35 días y, finalmente, con el afinamiento, realizado tanto en tonneau como en barricas de roble de Eslavonia.
El Amarone Classico Corte San Benedetto se presenta en la copa con un tono que recuerda el rojo granate intenso. Variado el conjunto de aromas en nariz, que destaca notas de fruta en aguardiente, especias exóticas y matices de flores secas. En boca manifiesta toda su grandeza, con un sorbos amplio y satisfactorio, dominado por un tanino seductor y envolvente y por un sorbo decididamente equilibrado en cada uno de sus componentes. Un enfant prodige que ya ahora regala emociones, pero que en el futuro sorprenderá aún más por complejidad y profundidad: probar para creer.

