
Amarone Roccolo Grassi 2019
El Amarone de Roccolo Grassi es un vino tinto robusto, complejo y estructurado, caracterizado por un bouquet rico en notas afrutadas y especiadas de cereza, ciruela, tabaco y hierbas aromáticas. Su sabor pleno y decidido, la importante estructura y la elegante trama tánica lo convierten en un vino de gran personalidad y elegancia.
El Amarone della Valpolicella de Roccolo Grassi es un verdadero emblema líquido de suavidad y elegancia, así como una de las expresiones más representativas de una de las excelencias vinícolas italianas. Poder, riqueza, concentración son estas las armas a disposición del Amarone, aunque en el caso de la bodega Roccolo Grassi todo esto se persigue sin forzaduras, alcanzando un equilibrio admirable entre estructura y fineza. Una realidad relativamente joven, fundada en 1996 en Mezzane di Sotto, que ha sabido valorar una zona vocada para la viticultura, dando vida cada año a botellas cada vez más convincentes y emocionantes. La filosofía es la de producir vinos de larga distancia, capaces de evolucionar y madurar con el tiempo sin renunciar a una disfrutabilidad inmediata, y de privilegiar el aspecto cualitativo de la producción, sacando pocas botellas pero de altísimo nivel.
El vino Amarone de Roccolo Grassi proviene del clásico coupage de la zona compuesto por Corvina, Corvinone, Rondinella y una pequeña adición de Croatina. Las vides utilizadas para producir el Amarone son situadas en un único viñedo llamado Roccolo Grassi, y para la producción de este néctar se utilizan solo las plantas más viejas que tienen una edad superior a los 40 años. Después de la cosecha, se lleva a cabo el secado de las uvas, de manera natural y a veces con la ayuda de ventiladores, después de lo cual sigue la prensado. La fermentación se lleva a cabo en acero inoxidable y después de la maloláctica realizada en madera, el líquido afina en barrica durante 26 meses y durante otros 24 meses en botella.
El Amarone Roccolo Grassi conquista inmediatamente por su color rubí impenetrable que presagia la riqueza del líquido. En nariz abruma literalmente a quien lo huele, con un torbellino de ciruelas maduras, cerezas al aguardiente, chocolate y obleas. Un verdadero himno a la golosidad que no puede más que invitar a la cata. El sorbo es pura seda, potente y aterciopelado en virtud de un tanino dulcísimo y de una materia importante, pero perfectamente gestionada. Un verdadero fuera de serie en su tipología, capaz de seducir incluso a los paladares más exigentes. Un gran vino para grandes ocasiones.