
Barolo 'Paiagallo' Giovanni Canonica 2018
El Barolo Paiagallo de Giovanni Canonica es un vino que ha ganado ya el estatus de ícono en el panorama enológico italiano, también por la filosofía poco inclinada al compromiso del viticultor que lo produce. Aroma intenso y persistente, fineza varietal y amplios refrescos balsámicos son el preludio de un sorbo vibrante, pleno y jugoso, con una persistencia prácticamente infinita.
El Barolo “Paiagallo” de Giovanni Canonica es un himno a las Langhe, rara y austera expresión de Barolo, difícil de olvidar después de haberla probado. No exageramos cuando hablamos de vinos ícono, atribuyendo con pleno derecho el de Giovanni Canonica, un nombre siempre codiciado por quienes buscan vinos verdaderos, expresivos y sin compromisos. En una zona como la de Barolo que se ha desplazado, quizás culpablemente, cada vez más hacia una agricultura centrada en la vid, no es obvio encontrarse con expresiones fieles y territoriales, aunque para Giovanni siempre ha sido la única intención productiva a seguir. Representante autoritario del Barolo tradicional y clásico, Giovanni custodia desde 1983 alrededor de 3 hectáreas situadas en el municipio de Barolo, y cultivadas sin ninguna sustancia química o de síntesis, en absoluto respeto por la vid y el territorio. Afinamientos rigurosamente en grandes barricas y fermentaciones espontáneas completan el cuadro, para lo que es a todos los efectos un Barolo del corazón.
El Barolo “Paiagallo” se produce según el reglamento con uvas Nebbiolo en pureza, provenientes del mismo cru situado en el municipio de Barolo. Ningún herbicida o sustancia química se utiliza en el viñedo, mientras que en la bodega todas las fermentaciones alcohólicas ocurren espontáneamente, con largas maceraciones sobre las pieles y sin control de temperatura. El líquido se afina durante al menos 36 meses entre grandes barricas de roble de Eslavonia y cemento.
El “Paiagallo” Canonica se presenta en la inconfundible tonalidad granate, bastante clara y transparente. Líquido cautivador desde la primera olfacción, un compendio detallado de la zona de Barolo hecho de rosa canina, sotobosque, matices balsámicos y cereza. Territorialidad y austeridad, un binomio recurrente también en la cata, donde el líquido, sobre todo en juventud, se muestra tenso y profundo, capaz sin embargo de alargarse en una persistencia no cuantificable. Botella que desafía las décadas.