
Beaune Rouge 'Clos Maladiere' Domaine Cauvard 2022
El 'Clos Maladiere' de Domaine Cauvard es un Beaune Rouge de Borgoña hecho solo con uvas Pinot Noir. Seco y redondo, este vino tinto se distingue por su marcada 'crujiente' y por sus vivos aromas de frutas rojas, pero también de vainilla, hongo y sotobosque debido a la crianza en barricas de roble. Recomendamos disfrutarlo con pechuga de pato o con quesos suaves y no demasiado curados como el brie o el mont d'or
El ‘Clos de la Maladière’ Beaune Rouge de Domaine Cauvard es un Pinot Noir en pureza que destaca por profundidad y elegancia, configurándose como una expresión preciada de un viñedo monopole de la Côte de Beaune. A pesar de que en esta zona prevalece la producción de vinos blancos de uvas Chardonnay, con picos de calidad excelsos, la AOC de Beaune representa una eclatante excepción ya que más del 80% de la producción total de la denominación está reservada para los vinos tintos. Es aquí donde Domaine Cauvard cultiva en monopolio su joya: el ‘Clos de la Maladière’, un lieu-dit situado a las puertas de la ciudad de Beaune.
Domaine Cauvard Beaune Rouge ‘Clos de la Maladière’ proviene únicamente de uvas Pinot Noir cultivadas según un enfoque razonado en suelos caracterizados por una abundante presencia de arcilla y caliza. La vendimia se realiza completamente a mano y, una vez en bodega, los racimos se fermentan en cubas de acero inoxidable en contacto con las pieles. Una vez concluido el el proceso fermentativo el vino se coloca a madurar por algunos meses en barricas de roble francés y antes del embotellado definitivo se realiza solo una ligera filtración, con el fin de eliminar las partículas más gruesas sin afectar las propiedades organolépticas del vino.
En la copa, el Beaune Rouge ‘Clos de la Maladière’ exhibe un manto rojo rubí intenso y luminoso. El bouquet aromático se extiende sobre fragantes notas frutales de cereza, arándano rojo y fresa, enriquecidas por complejos matices de sotobosque y hongos y por dulces notas especiadas que recuerdan a la vainilla. Seco y redondo es la entrada en el paladar, pronto animada por la frescura crujiente y los taninos delicados que anticipan el epílogo de larga persistencia frutal y especiada.

