
Bianco Ekho 2022
ArtesanalesEl Blanco Ekho nace de antiguas vides en terrazas a los pies del Monte Za, en el interior de Naxos, producido con variedades autóctonas de las Cícladas. La particularidad del proyecto Ekho es el cultivo de variedades autóctonas de vides muy viejas, algunas de más de 150 años. Este blanco en la copa revela aromas herbáceos y dulces notas de albaricoque, mientras que en el paladar expresa una acidez vivaz y una salinidad que recuerda a los vinos más típicos de las islas Egeas. Historia y Mediterráneo en la copa
El Blanco del proyecto griego Ekho se convierte en testigo de territorios y tradiciones vitivinícolas antiguas, en particular las de las elevaciones más altas de la isla de Naxos. Se trata de un ensamblaje de las variedades autóctonas Potamisi, Aidani y Karaibraim, variedades de uva blanca que se encuentran en el archipiélago de las Cícladas. En detalle, el Potamisi es una uva casi olvidada que se caracteriza por el intenso color de las bayas y por el final almendrado del vino que de ella se deriva. En cambio, el Aidani es una variedad más conocida, a menudo utilizada en combinación con el célebre Assyrtiko en la producción de vinos secos, semi-dulces o dulces, como en el caso del Vinsanto de Santorini. Finalmente, el Karaibraim representa una verdadera rareza enológica, una variedad olvidada que Lefteris Anagnostou, alma del proyecto Ekho, se ha comprometido a valorizar.
El Ekho Blanco tiene su origen en un ensamblaje de uvas Potamisi, Aidani y Karaibraim provenientes de vinas de 150 años de edad cultivadas en pie franco en la isla de Naxos. La viña, arraigada en un suelo de origen volcánico, se encuentra en terrazas a una altitud de 600 metros sobre el nivel delmar, en las laderas del monte Za. La cosecha se realiza a mano y los racimos se vinifican en blanco en cubas de acero inoxidable con fermentación alcohólica espontánea. También en acero se lleva a cabo la fase de maduración de 10 meses sobre las lías finas que precede el embotellado definitivo.
El Blanco Ekho posee un color amarillo pajizo intenso. El olfato presenta intensos aromas de fruta de pulpa amarilla como el albaricoque, realzados por ligeros toques de cítricos y por matices de matorral mediterráneo que recuerdan al tomillo. En el final emerge un marcado sello mineral yodado. En boca es muy sabroso y fresco, de excepcional tensión y energía, con un cierre que resalta por su carácter marcadamente mediterráneo.

