Bosco Agostino
En el corazón de las Langhe, en La Morra, uno de los municipios símbolo de la producción de Barolo, se encuentra la Azienda Agricola Bosco Agostino. Esta pequeña realidad familiar tiene sus raíces en 1904, año de nacimiento del fundador Pietro Bosco, quien durante décadas se dedicó exclusivamente a la viticultura, vendiendo las uvas a terceros. El verdadero punto de inflexión llega en 1979, cuando la familia decide comenzar a vinificar por su cuenta, transformando un vino destinado solo al consumo familiar en un producto destinado al mercado. El éxito no tarda en llegar, y desde entonces la empresa ha seguido un crecimiento constante, permaneciendo profundamente ligada al territorio y a la tradición. Tras el fallecimiento de Pietro en 1983, es su hijo Agostino quien toma las riendas, involucrando con el tiempo también a su esposa Carla y a su hijo Andrea, graduado en enología, que hoy representa la nueva generación.
La superficie cultivada se extiende por aproximadamente 4 hectáreas, todas en el municipio de La Morra, y comprende variedades tradicionales del Piemonte como Nebbiolo, Barbera y Dolcetto. Los viñedos son de propiedad total y cultivados con gran atención para obtener uvas de altísima calidad, base imprescindible para una vinificación precisa y respetuosa. En el viñedo, Agostino sigue personalmente cada fase del ciclo productivo, mientras que en la bodega es Andrea quien se ocupa de la transformación, con un enfoque meticuloso y una visión moderna. La bodega fue ampliada en 2006 con nuevos espacios para el envejecimiento, el embotellado y la acogida, en confirmación de una voluntad de crecimiento siempre equilibrada, en el signo de la calidad.
La empresa produce cinco etiquetas, entre las que se encuentran dos Barolo provenientes de los cru Neirane y La Serra, dos áreas entre las más vocadas del territorio de La Morra. A estas se suman una Barbera d'Alba, un Dolcetto d'Alba y un Langhe Nebbiolo, todos expresión sincera del territorio y del estilo familiar de la empresa. Cada botella cuenta una historia hecha de dedicación, trabajo manual y respeto por la tradición, con el objetivo constante de producir vinos con personalidad e identidad, capaces de distinguirse y dejar una huella.
En el corazón de las Langhe, en La Morra, uno de los municipios símbolo de la producción de Barolo, se encuentra la Azienda Agricola Bosco Agostino. Esta pequeña realidad familiar tiene sus raíces en 1904, año de nacimiento del fundador Pietro Bosco, quien durante décadas se dedicó exclusivamente a la viticultura, vendiendo las uvas a terceros. El verdadero punto de inflexión llega en 1979, cuando la familia decide comenzar a vinificar por su cuenta, transformando un vino destinado solo al consumo familiar en un producto destinado al mercado. El éxito no tarda en llegar, y desde entonces la empresa ha seguido un crecimiento constante, permaneciendo profundamente ligada al territorio y a la tradición. Tras el fallecimiento de Pietro en 1983, es su hijo Agostino quien toma las riendas, involucrando con el tiempo también a su esposa Carla y a su hijo Andrea, graduado en enología, que hoy representa la nueva generación.
La superficie cultivada se extiende por aproximadamente 4 hectáreas, todas en el municipio de La Morra, y comprende variedades tradicionales del Piemonte como Nebbiolo, Barbera y Dolcetto. Los viñedos son de propiedad total y cultivados con gran atención para obtener uvas de altísima calidad, base imprescindible para una vinificación precisa y respetuosa. En el viñedo, Agostino sigue personalmente cada fase del ciclo productivo, mientras que en la bodega es Andrea quien se ocupa de la transformación, con un enfoque meticuloso y una visión moderna. La bodega fue ampliada en 2006 con nuevos espacios para el envejecimiento, el embotellado y la acogida, en confirmación de una voluntad de crecimiento siempre equilibrada, en el signo de la calidad.
La empresa produce cinco etiquetas, entre las que se encuentran dos Barolo provenientes de los cru Neirane y La Serra, dos áreas entre las más vocadas del territorio de La Morra. A estas se suman una Barbera d'Alba, un Dolcetto d'Alba y un Langhe Nebbiolo, todos expresión sincera del territorio y del estilo familiar de la empresa. Cada botella cuenta una historia hecha de dedicación, trabajo manual y respeto por la tradición, con el objetivo constante de producir vinos con personalidad e identidad, capaces de distinguirse y dejar una huella.









