Brama
Brama es una realidad vitivinícola situada en Caggiano, en la provincia de Salerno, que abrazando una filosofía productiva artesanal realiza vinos de indudable calidad y fuerte personalidad, a menudo fuera de los esquemas. Caggiano es un municipio de montaña situado en las laderas del Apennino lucano, a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar. Los artífices del proyecto son Gennaro Di Maggio, apodado “Rino”, y Tiziana Teodoro, cónyuges que para subrayar su pasión y el deseo de producir vino han elegido el nombre Brama, abreviatura del término “ansia”. Antes de emprender esta aventura en nombre de la sostenibilidad, la pareja trabajó en una importante finca agrícola de la zona, para luego decidir emprender su propio camino recuperando viñedos plantados en los años 60 del siglo pasado.
La plataforma varietal a disposición de la bodega Brama, dislocada en aproximadamente 3 hectáreas de viñas, es bastante amplia y variada, con los autóctonos Fiano y Aglianico acompañados de Sangiovese, Barbera, Trebbiano y Moscato, así como de las variedades internacionales Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, a menudo recuperadas de viejas plantaciones. Los viñedos se se encuentran a una altitud que va desde los 350 hasta los 800 metros sobre el nivel del mar, en terrenos a veces arcillo-calcáreos y otras veces ricos en esqueleto y arcilla. La gestión agronómica se basa en los principios de la agricultura biológica y de la biodinámica, en una perspectiva de sincero respeto hacia la salud del medio ambiente. En la bodega, donde se adoptan frecuentemente maceraciones peliculares también para las uvas blancas, las fermentaciones se realizan principalmente en contenedores de acero, mientras que para los posteriores envejecimientos se utilizan predominantemente barricas y tonneau de roble francés.
Así nace la producción limitatísima de la bodega Brama, caracterizada por simpáticos nombres de las etiquetas que retoman el alma romántica y típicamente campana de Gennaro y Tiziana. Se trata de expresiones originales y auténticas, capaces de mostrar un rostro inédito de la enología campana.
Brama es una realidad vitivinícola situada en Caggiano, en la provincia de Salerno, que abrazando una filosofía productiva artesanal realiza vinos de indudable calidad y fuerte personalidad, a menudo fuera de los esquemas. Caggiano es un municipio de montaña situado en las laderas del Apennino lucano, a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar. Los artífices del proyecto son Gennaro Di Maggio, apodado “Rino”, y Tiziana Teodoro, cónyuges que para subrayar su pasión y el deseo de producir vino han elegido el nombre Brama, abreviatura del término “ansia”. Antes de emprender esta aventura en nombre de la sostenibilidad, la pareja trabajó en una importante finca agrícola de la zona, para luego decidir emprender su propio camino recuperando viñedos plantados en los años 60 del siglo pasado.
La plataforma varietal a disposición de la bodega Brama, dislocada en aproximadamente 3 hectáreas de viñas, es bastante amplia y variada, con los autóctonos Fiano y Aglianico acompañados de Sangiovese, Barbera, Trebbiano y Moscato, así como de las variedades internacionales Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, a menudo recuperadas de viejas plantaciones. Los viñedos se se encuentran a una altitud que va desde los 350 hasta los 800 metros sobre el nivel del mar, en terrenos a veces arcillo-calcáreos y otras veces ricos en esqueleto y arcilla. La gestión agronómica se basa en los principios de la agricultura biológica y de la biodinámica, en una perspectiva de sincero respeto hacia la salud del medio ambiente. En la bodega, donde se adoptan frecuentemente maceraciones peliculares también para las uvas blancas, las fermentaciones se realizan principalmente en contenedores de acero, mientras que para los posteriores envejecimientos se utilizan predominantemente barricas y tonneau de roble francés.
Así nace la producción limitatísima de la bodega Brama, caracterizada por simpáticos nombres de las etiquetas que retoman el alma romántica y típicamente campana de Gennaro y Tiziana. Se trata de expresiones originales y auténticas, capaces de mostrar un rostro inédito de la enología campana.









