Fini Emiliano
La empresa de Emiliano Fini nace a los pies del volcán de los Castelli Romani, cuando Anacleto Fini y su esposa Giorgia comenzaron a trabajar los primeros terrenos y a preservar una tradición familiar que tiene sus raíces en la figura del abuelo Sebastiano, viticultor. Sin embargo, es con Emiliano que el proyecto da el paso decisivo: de la simple cultivación a la producción de vinos identitarios, capaces de contar la historia del territorio a través de elecciones coherentes y personales. En diez hectáreas de viñedos, entre paisajes volcánicos y brisas colinas, toman forma Cleto, homenaje al padre Anacleto, y Lavente, que evoca el terreno donde arraigan las plantas.
El método productivo de Fini Emiliano está guiado por un principio claro: respeto por el territorio y valoración de sus particularidades. Los viñedos de Grechetto y Malvasia Puntinata se cultivan de manera orgánica, con podas específicas para obtener rendimientos controlados y así favorecer la concentración y calidad. Los terrenos, compuestos de piroclastos toba, lapilli y escorias volcánicas de la fase Tuscolano-Artemisio, confieren a las uvas una marcada impronta mineral. En bodega, las uvas seleccionadas a mano son sometidas a estrujado y prensado suave, seguidas de fermentaciones espontáneas y afinamientos sobre las lías finas con una larga estancia en botella. Cada elección, desde la viña hasta la botella, está orientada a preservar autenticidad, naturalidad y expresión volcánica
Los vinos de Emiliano Fini se distinguen por equilibrio, tensión y limpieza expresiva, capaces de evolucionar con el tiempo gracias al afinamiento sobre las lías finas. Son vinos monovarietales, naturales y volcánicos, que devuelven en la copa la energía antigua de los Colli Albani y la sensibilidad artesanal de una familia que cree en su territorio.
La empresa de Emiliano Fini nace a los pies del volcán de los Castelli Romani, cuando Anacleto Fini y su esposa Giorgia comenzaron a trabajar los primeros terrenos y a preservar una tradición familiar que tiene sus raíces en la figura del abuelo Sebastiano, viticultor. Sin embargo, es con Emiliano que el proyecto da el paso decisivo: de la simple cultivación a la producción de vinos identitarios, capaces de contar la historia del territorio a través de elecciones coherentes y personales. En diez hectáreas de viñedos, entre paisajes volcánicos y brisas colinas, toman forma Cleto, homenaje al padre Anacleto, y Lavente, que evoca el terreno donde arraigan las plantas.
El método productivo de Fini Emiliano está guiado por un principio claro: respeto por el territorio y valoración de sus particularidades. Los viñedos de Grechetto y Malvasia Puntinata se cultivan de manera orgánica, con podas específicas para obtener rendimientos controlados y así favorecer la concentración y calidad. Los terrenos, compuestos de piroclastos toba, lapilli y escorias volcánicas de la fase Tuscolano-Artemisio, confieren a las uvas una marcada impronta mineral. En bodega, las uvas seleccionadas a mano son sometidas a estrujado y prensado suave, seguidas de fermentaciones espontáneas y afinamientos sobre las lías finas con una larga estancia en botella. Cada elección, desde la viña hasta la botella, está orientada a preservar autenticidad, naturalidad y expresión volcánica
Los vinos de Emiliano Fini se distinguen por equilibrio, tensión y limpieza expresiva, capaces de evolucionar con el tiempo gracias al afinamiento sobre las lías finas. Son vinos monovarietales, naturales y volcánicos, que devuelven en la copa la energía antigua de los Colli Albani y la sensibilidad artesanal de una familia que cree en su territorio.





