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Oggero Alberto

Alberto Oggero es un viticultor de primera generación, un trabajador meticuloso y artesano, un radical piemuntèis, que trabaja su tierra en el corazón del Roero, donde la arena es la reina. Locamente enamorado de Nebbiolo y Arneis, variedades emblemáticas del territorio que trata con cuidado, respeto y paciencia, trabaja en su pequeña y familiar bodega con el objetivo de contar todas las diferentes matices del Roero.

Alberto Oggero es un viticultor de primera generación, un trabajador meticuloso y artesano, un radical piemuntèis, que trabaja su tierra en el corazón del Roero, donde la arena es la reina. Locamente enamorado de Nebbiolo y Arneis, variedades emblemáticas del territorio que trata con cuidado, respeto y paciencia, trabaja en su pequeña y familiar bodega con el objetivo de contar todas las diferentes matices del Roero.

Muchos se preguntan cuál es la diferencia entre el Nebbiolo de Langa y el del Roero; la verdad es que centrarse en las diferencias, en lugar de en las singularidades, es completamente inútil y engañoso. Para conocer la unicidad del Roero hay que ir allí: caminar entre las viñas en fuerte pendiente, ensuciarse los zapatos con la arena de la que son ricos los suelos, respirar el aire, observar a lo lejos los pequeños pueblos que se perfilan en las colinas. Alberto ha forjado un vínculo visceral con este territorio al que él se adapta y no al contrario. En la bodega se trabaja de manera artesanal, sin atajos: fermentaciones espontáneas, intervenciones mínimas, sin prisa.

Hoy Alberto Oggero recibe a visitantes en su bodega en Frazione Santissima Trinità, entre tanques de cemento y tonneau donde el vino reposa sin ansiedades ni preocupaciones. Ya sea blanco o tinto, el vino de Alberto es territorial, directo y sincero. El Arneis, sabroso y vibrante, está pensado para la mesa, mientras que el Sandro, fresco y fácil de beber, cuenta la parte cotidiana del Roero, aquella que se vive sin ceremonias pero con gran autenticidad. Los Roero de Alberto, como “Le Coste” y “Anime”, nacen de viñas de arena y arcilla y cuentan el lado más profundo e identitario del territorio con vinos elegantes, salinos, con una trama fina y un trago tenso y sincero. La necesidad más profunda para Alberto, junto a sus amigos viticultores con quienes ha dado vida al colectivo SoloRoero, es comunicar el Roero: “para mí la variedad es prescindible, es el territorio el que debe hablar!”. Hacer vino, para Alberto, significa cuidar un lugar y contarlo tal como es: verdadero, imperfecto y lleno de vida.

Oggero Alberto
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Oggero en rima con Roero: en busca del equilibrio estilístico entre Arneis y Nebbiolo