Ojo de Vino
La Bodega Ojo de Vino se encuentra en Argentina, cerca de Mendoza, en una de las regiones del país más propensas a la viticultura. Fue fundada por Dieter Meier, un artista conceptual y músico de renombre mundial nacido en Zúrich, pero ciudadano del mundo. Su vida es una apasionante novela. Después de estudiar derecho, comenzó su carrera como jugador de póker profesional. En los años 70 descubrió su vocación por la música, así que abandonó las mesas de juego para dedicarse al electropop. Después de fundar su propia banda y tras numerosas colaboraciones con artistas famosos, como Talking Heads, se dedicó a la producción de videos musicales y artísticos, para luego emprender una carrera como actor y escritor de ensayos y obras literarias.
Hacia finales de los años 90, Didier Meier cambia radicalmente su vida. Después de muchos años en el mundo del arte, descubre el encanto primordial de Argentina. Se enamora de inmediato de los paisajes infinitos y de la naturaleza salvaje del país. Compra una antigua finca del siglo XIX, Ojo de Agua, que se extiende sobre una superficie total de 2200 hectáreas en las campañas de Buenos Aires. Posteriormente, también adquiere algunos viñedos en la zona de Mendoza, dando vida a una gran empresa agrícola. Desde el principio, toda la propiedad ha sido gestionada de acuerdo con los principios de la agricultura orgánica, con la intención de producir productos agrícolas, criar ganado y producir vino en pleno respeto del medio ambiente y de una naturaleza intacta.
Según esta visión, Dieter Meier considera que la viña debe expresarse de manera natural sin intervenciones externas, evitando sobre todo el uso de sustancias químicas, para respetar la tierra y sus frutos en su absoluta pureza expresiva. Los vinos nacen de uvas sanas y perfectamente maduras. Presentan un perfil sincero y genuino, fruto de vinificaciones muy respetuosas de la materia prima, llevadas a cabo con gran atención y delicadeza. Son vinos que representan bien el alma artística de su creador, que ve en el vino una expresión de la naturaleza, un regalo de la planta y no un producto comercial asimilable a otros bienes o serviciosde la sociedad industrial. Sus vinos son el reflejo del espléndido terroir de Mendoza, interpretado con un toque de originalidad que solo los grandes artistas saben dar.
La Bodega Ojo de Vino se encuentra en Argentina, cerca de Mendoza, en una de las regiones del país más propensas a la viticultura. Fue fundada por Dieter Meier, un artista conceptual y músico de renombre mundial nacido en Zúrich, pero ciudadano del mundo. Su vida es una apasionante novela. Después de estudiar derecho, comenzó su carrera como jugador de póker profesional. En los años 70 descubrió su vocación por la música, así que abandonó las mesas de juego para dedicarse al electropop. Después de fundar su propia banda y tras numerosas colaboraciones con artistas famosos, como Talking Heads, se dedicó a la producción de videos musicales y artísticos, para luego emprender una carrera como actor y escritor de ensayos y obras literarias.
Hacia finales de los años 90, Didier Meier cambia radicalmente su vida. Después de muchos años en el mundo del arte, descubre el encanto primordial de Argentina. Se enamora de inmediato de los paisajes infinitos y de la naturaleza salvaje del país. Compra una antigua finca del siglo XIX, Ojo de Agua, que se extiende sobre una superficie total de 2200 hectáreas en las campañas de Buenos Aires. Posteriormente, también adquiere algunos viñedos en la zona de Mendoza, dando vida a una gran empresa agrícola. Desde el principio, toda la propiedad ha sido gestionada de acuerdo con los principios de la agricultura orgánica, con la intención de producir productos agrícolas, criar ganado y producir vino en pleno respeto del medio ambiente y de una naturaleza intacta.
Según esta visión, Dieter Meier considera que la viña debe expresarse de manera natural sin intervenciones externas, evitando sobre todo el uso de sustancias químicas, para respetar la tierra y sus frutos en su absoluta pureza expresiva. Los vinos nacen de uvas sanas y perfectamente maduras. Presentan un perfil sincero y genuino, fruto de vinificaciones muy respetuosas de la materia prima, llevadas a cabo con gran atención y delicadeza. Son vinos que representan bien el alma artística de su creador, que ve en el vino una expresión de la naturaleza, un regalo de la planta y no un producto comercial asimilable a otros bienes o serviciosde la sociedad industrial. Sus vinos son el reflejo del espléndido terroir de Mendoza, interpretado con un toque de originalidad que solo los grandes artistas saben dar.





