Suriol
En Cataluña, en el territorio del Penedès, se encuentra la bodega artesanal Can Suriol, una realidad profundamente ligada a su tierra. La bodega, que comercializó sus primeros vinos en 1985, opera dentro de un castillo del siglo XV situado en el pueblo de Grabuac, a 60 kilómetros al oeste de la ciudad de Barcelona. El castillo, de propiedad de la familia Suriol desde el siglo XVII, es el lugar donde toman forma vinos de auténtica espontaneidad, producidos en respeto a las costumbres locales, con las vinificaciones hoy en manos de la creatividad de Assis Suriol, enólogo que perpetúa la larga tradición familiar. En una óptica de plena sostenibilidad, gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos, la finca es autónoma desde el punto de vista energético y, además, los residuos derivados de los viñedos se utilizan para producir compost que se devuelve a la tierra.
Cellers de Can Suriol se extiende sobre aproximadamente 30 hectáreas de viñedos, distribuidos en 25 microparcelas diferentes conducidas bajo régimen biológico certificado desde 1996, prácticas que desde 2010 han sido integradas por principios de la agricultura biodinámica. Las variedades cultivadas son exclusivamente las tradicionales del territorio: Macabeu, Xarel-lo, Parellada, Garnatxa Blanca, Garnatxa Negre, Monastrell, Picapoll, Malvasia de Sitges, Ull de Llebre, Xarel-lo Vermell y Sumoll. Las cepas se benefician tanto de las altitudes comprendidas entre los 240 y 700 metros sobre el nivel del mar como de la matriz calcárea de los suelos y, tras la vendimia manual, los racimos se vinifican a través de una enología absolutamente no intervencionista, basada en fermentaciones espontáneas en cubas de cemento y en la exclusión de aditivos invasivos. La única madera utilizada para la maduración de algunos de los vinos es la de castaño, tipo tradicionalmente empleado en el territorio, concretamente proveniente de los bosques del Montseny, al noreste de Barcelona.
La producción de la bodega Suriol se basa en las excelencias del territorio, Penedès y Cava entre ellas. Se trata de expresiones sinceras y genuinas, caracterizadas por una amplia gama de estilos y tipos. Cabe mencionar también el proyecto 'Azimut', a través del cual la bodega quiere promover el cultivo biológico en el territorio pidiendo a los viticultores locales que entreguen uvas no tratadas con productos químicos de síntesis, para luego dividir los ingresos.
En Cataluña, en el territorio del Penedès, se encuentra la bodega artesanal Can Suriol, una realidad profundamente ligada a su tierra. La bodega, que comercializó sus primeros vinos en 1985, opera dentro de un castillo del siglo XV situado en el pueblo de Grabuac, a 60 kilómetros al oeste de la ciudad de Barcelona. El castillo, de propiedad de la familia Suriol desde el siglo XVII, es el lugar donde toman forma vinos de auténtica espontaneidad, producidos en respeto a las costumbres locales, con las vinificaciones hoy en manos de la creatividad de Assis Suriol, enólogo que perpetúa la larga tradición familiar. En una óptica de plena sostenibilidad, gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos, la finca es autónoma desde el punto de vista energético y, además, los residuos derivados de los viñedos se utilizan para producir compost que se devuelve a la tierra.
Cellers de Can Suriol se extiende sobre aproximadamente 30 hectáreas de viñedos, distribuidos en 25 microparcelas diferentes conducidas bajo régimen biológico certificado desde 1996, prácticas que desde 2010 han sido integradas por principios de la agricultura biodinámica. Las variedades cultivadas son exclusivamente las tradicionales del territorio: Macabeu, Xarel-lo, Parellada, Garnatxa Blanca, Garnatxa Negre, Monastrell, Picapoll, Malvasia de Sitges, Ull de Llebre, Xarel-lo Vermell y Sumoll. Las cepas se benefician tanto de las altitudes comprendidas entre los 240 y 700 metros sobre el nivel del mar como de la matriz calcárea de los suelos y, tras la vendimia manual, los racimos se vinifican a través de una enología absolutamente no intervencionista, basada en fermentaciones espontáneas en cubas de cemento y en la exclusión de aditivos invasivos. La única madera utilizada para la maduración de algunos de los vinos es la de castaño, tipo tradicionalmente empleado en el territorio, concretamente proveniente de los bosques del Montseny, al noreste de Barcelona.
La producción de la bodega Suriol se basa en las excelencias del territorio, Penedès y Cava entre ellas. Se trata de expresiones sinceras y genuinas, caracterizadas por una amplia gama de estilos y tipos. Cabe mencionar también el proyecto 'Azimut', a través del cual la bodega quiere promover el cultivo biológico en el territorio pidiendo a los viticultores locales que entreguen uvas no tratadas con productos químicos de síntesis, para luego dividir los ingresos.






