
Bramaterra Antoniotti 2021
Artesanales
Favoritos de CallmewineEl Bramaterra de Antoniotti es un vino tinto envejecido durante 30 meses en barrica, caracterizado por especias orientales, notas balsámicas y una mineralidad compuesta. Mucha elegancia: taninos finísimos bien equilibrados y una agradable frescura y sapidez.
El Bramaterra de Odilio Antoniotti es un emblema del Norte de Piemonte, un himno a uno de los terroirs más vocacionados de Italia. Cuando se habla del Norte de Piemonte es inevitable pensar en la inolvidable pluma de Mario Soldati, que narraba sobre Gattinara en uno de sus pasajes más célebres con la maestría y delicadeza que lo caracterizaban. Seguramente en la época del pasaje de Soldati ya existía la bodega Antoniotti, un verdadero trozo de historia local fundada en 1860, con sede en Gattinara pero viñedos dislocados en los terrenos más vocacionados del Norte de Piemonte. Desde siempre la familia Antoniotti embotella líquidos extraordinarios, de grandísima clasicidad y sequedad, sin sobreestructuras ni adornos innecesarios. Terrenos ácidos y ricos en pórfido confieren a los vinos locales un sello inconfundible, muy diferente de los "primos de las Langhe", pero con un potencial de envejecimiento no inferior. Entre los más grandes tintos italianos.
El Bramaterra de Antoniotti se obtiene de un coupage compuesto en su mayoría por Nebbiolo con un saldo de Croatina, Vespolina y Uva Rara. Las vides, de más de 40 años de edad y situadas en localidad Martinazzi, se asienta sobre terrenos de pórfido de origen volcánico a unos 400-450 metros de altura. Tras una cuidadosa vendimia manual de las uvas, se continúa en la bodega con fermentación alcohólica espontánea en cubas de cemento vitrificado enterradas durante 20 días. El líquido madura durante 30 meses en grandes barricas de roble.
El Bramaterra Antoniotti se presenta en la copa con el clásico color rubí que tiende hacia el granate. Nariz de gran tipicidad y definición, que recuerda a rosa canina, fruta roja madura, quina y ruibarbo, además de susurros etéreos y metálicos, sello inconfundible de la zona. El sorbo es tridimensional, fusión quirúrgica de sal, materia y frescura, en una degustación suntuosa y difícil de olvidar. Obra maestra.

